| |
Pruebas
Cuando
estaba en primer año, con el mismo taller, Alelopatías, Mariela, su hermana
Natalia, dos amigos de su hermana y yo nos fuimos a Bariloche con la
profesora, su hijo, el chofer (una masa) y un amigo del hijo del chofer
(Nicolás) a un congreso de Ecología para universitarios. Llegamos tres días
tarde porque “alguien” de división alumnos no nos tramitó los seguros a
tiempo, pero aún así pudimos exponer nuestro proyecto y visitar otros. Claro
que no los entendíamos para nada, y como estábamos en Bariloche, nos
quedábamos hasta altas horas de la noche mirando películas y jugando (con
Nicolás y el hijo de la profesora, Fernando), e íbamos al Congreso a las
ocho de la mañana con tres o cuatro horas de sueño encima. Fernando, andaba
para todos lados con un grabadorcito, y grababa insólitas conversaciones que
después escuchábamos hasta el hartazgo. Un día de mucho calor y después de
haber recorrido varios proyectos estábamos todos muy cansados (porque no
habíamos dormido ni dos horas ya que habíamos ido a bailar el día anterior)
nos sentamos en una esquina a grabar conversaciones. Natalia, ese día, tenía
problemas con sus lentes de contacto y no veía muy bien. Fernando la grabó
diciendo algo así: “Es que cuando veo adentro de este congreso choto se me
nubla la vista y cuando miro para afuera veo todo wuaaa”. Estuvimos todo el
resto del viaje escuchando esa grabación en cámara lenta (y se escuchaba
como un travesti) y en cámara rápida (y se escuchaba como Chip y Dale), y
nos descostillábamos de la risa. Al final de ese viaje hubo algunos
problemitas con la profesora que se enojó con nosotros por ciertas
“actitudes nuestras” (por ahí tenía un poquito de razón, pero no en todo).
Así que cuando llegamos a Mar del Plata, pidió una reunión con la directora
(Grossman) y con nosotros y nuestros padres, pero no nos dijo para que era
(claro, no quería que desarrolláramos una defensa). En la reunión nos acusó
de varias cosas, para las cuales presentamos buenos contraargumentos (no nos
castigaron por nada, asique...). pero en un momento, nos acusó de que no
prestábamos nada de atención al Congreso, lo cual ella sabía que no era
cierto ya que varias veces la habíamos buscado para que nos ayudara a
entender algunas cosas que no nos terminaban de cerrar) pero antes de que
nosotros pudiéramos decir nada ella empezó: “Tengo pruebas, tengo pruebas”.
Claro que todos nos miramos entre nosotros, desconcertados. Ella sacó de la
cartera un grabadorcito, puso Play: “Es que cuando veo adentro de este
congreso choto se me nubla la vista y cuando miro para afuera veo todo wuaaa”.
Ninguno de nosotros pudo contener la risa. Cuando explicamos de que se
trataba la grabación, creo que la profesora perdió todo el poquito de
credibilidad que le quedaba. |
|