Uh!! Si se trata de anécdotas graciosas creo que las tengo todas!!! Siempre me pasan todas las cosas cómicas.
Todavía me siguen cargando por varias de ellas. Una que se encargan de contarle a todo el mundo, es la de la linterna... Hay que ser naba para que se te vaya una linterna por el inodoro!!!!! Fue en el campamento de Sierra de la ventana. Mamá me había comprado una linterna nueva, porque la otra la había perdido en uno de los campamentos de fin de año. Obviamente me recomendó que no la perdiera, frase que escucho todos los días. Eso me pasa por ser despistada y perder todo. Bue, era una linterna chiquita y ese día tenía puesta una camperota que me quedaba muy grande y para hacer pis no podía sostener la linterna y levantarme la campera al mismo tiempo, se complicaba, así que me puse la linternita en la boca. Todavía no puedo creer la mala suerte que tuve que cuando fui a tocar el botón se cayó la linterna y se fue. Ni siquiera quedó trabada, desapareció. Chau linterna. En el momento me puse mal pero después me maté de la risa. Qué iba a hacer, ya la había perdido.
Otra muy cómica fue la del patadón al perrito molesto que persigue a mi perrita cuando está en celo. Esta pasó hace ya bastante en 8° (o 1°), cuando teníamos obligatorio natación. Hace 6 años que tengo dos veces al año un perrito insoportable en la puerta de mi casa por dos semanas. Es odioso, cuando mi perra está en celo, aparece el perrito que nos sigue a todas partes y nos llora y rasca la puerta de mi casa. Ese año, después de tenerlo varios días en la puerta de mi casa, me siguió (yo en bici) hasta el kimberley, pero no sólo me siguió, sino que también enntró, cuando lo ví adentro me saqué, y le di una patada con mucha furia. Lo saqué y el señor de la puerta me preguntó si era mío. No, no lo era. Qué animal! Patear así a un perrito que ni siquiera era mío. Para colmo como estábamos esperando para entrar todos mis compañeros/as a los que no conocía bien aún me miraron con una cara... Qué vergüenza! Ahora cada vez que ven un perro me cargan.
A ver... qué otra anécdota tengo... mmm... ya sé. Esta es de hace poquito, de Bariloche. Como dije antes si hay algo en lo que soy incurable es que pierdo absolutamnete todo, El primer día que llegamos a Bariloche, al entrar los bolsos, yo bajé el mío del colectivo, lo dejé en el hall. Cuando nos dieron el número del cuarto y la llave, agarré "mi" bolso y lo subí. Con el entusisamo del cuarto, que estaba bárbaro, me olvidé del bolso que había dejado en la puerta del dormitorio. Después de media hora, me acordé. Cuando lo fui a buscar no estaba. Casi me muero, tenía todo ahí, mi ropa , la plata. Me mataban en casa. No podía ser, no me lo podían haber robado. Con las chicas pasamos cuarto por cuarto para ver si alguien no lo había agarrado. Me largué a llorar. Estuve dando vueltas como 40 minutos y no aparecía hasta que a Mari se le ocurrió preguntarles a los coordinadores si los bolsos que habían quedado en el hall eran de ellos, como vio uno parecido al mío lo revisó y sí era el mío. Evidentemente yo había subido uno muy parecido, que cuando lo vio el dueño lo agarró. Para esta altura Mari ya se había peleado con todos los ñoquis de los coordinadores.
Muchas más me han pasado pero se pondría un poco denso... así que acá finaliza esta sección.