El 6 de Abril fue el día en el cual decidí salir de la enorme panza de mi mamá para ser el nuevo juguete de mi hermana, que tenía un año y tres meses de edad. Dí mis primeros pasos en la casa en la que todavía vivo y cuando cumplía un año y siete meses llegó mi hermanito. En ese momento parecía que ya se había cerrado la fábrica pero...

Hacía seis meses que yo había empezado primer grado en la escuela Nº 19. Empecé bastante bien porque aunque yo no había ido al jardín, había aprendido lo que había hecho mi hermana en primero, porque ya desde ese momento me gustaba molestarla haciendo lo mismo que hacía ella, cosa que no le agradaba demasiado.

Como decía, hacía seis meses que yo había empezado primer grado, cuando decidió llegar la cigüeña a mi casa, (otra vez)Pero, no sólo llegó de nuevo sino que por partida doble, porque desde ese momento yo tenía hermanitas mellizas (encima dos nenas para desgracia de mi hermano). Stella, mi hermana, no quiso quedarse atrás, por lo que dos meses después nació mi primer sobrinito, Emanuel, y dos años más tarde, Jorgito.
Yo, que estaba muy acostumbrada a jugar nada más que con mis hermanos, empecé a tener amigos en el colegio y a dejar un poco abandonado a mi hermano, quien era el que generalmente me seguía para todos lados en todas mis locuras e inventos raros.
Me hice muy amiga de una chica que se llamaba Lorena. Estuvimos los dos primeros años siempre juntas hasta que ella se mudó y se cambió de colegio. Tuve que esperar un año para encontrar otra amiga tan buena. No es que no tuviera amigas, pero en la primaria siempre se tiene una mejor amiga y yo tardé ese tiempo en encontrar otra. Se llama Yanina y ya no somos muy amigas pero en ese momento lo éramos y empezamos a formar en el curso un grupo de amigas re-unido con todas las demás.
Cuando llegamos a 7º grado, las chicas éramos todas re-amigas y nos llevábamos muy bien con los chicos. Ese mismo año, una de las chicas propuso a las demás dar el ingreso al Illia. Yo me acerqué a donde estaban ellas y me preguntaron si no quería dar el examen yo también. Después de hablar con mi mamá, les dije que me sumaba a la propuesta formando un grupo de seis chicas y un chico.
En el camino fueron quedando de a uno hasta que al final quedamos tres para esperar ver la lista de los 120, deseando estar las tres juntas porque la que no entrara se cambiaba de colegio. Y así fue que fui la única que entró, en el puesto 100, quedando las demás en el 133 y 139, y los demás se diseminaron por todo Mar del Plata.
Lloré desde ese día durante mucho tiempo porque me había costado 7 años de mi vida llegar a formar el mejor grupo de amigos que podía tener para perderlo en menos de un año. Todos los intentos por conservar las amistades fueron inútiles pero en ningún momento me arrepentí de haber entrado, al contrario, porque cuando la vida te quita algún amigo seguramente halla alguien esperando para disfrutar de tu amistad (dentro de lo que se puede disfrutar de la mía).
Año a año fui sumando de a uno los que llegarían a formar el grupo que tenemos ahora. En general estuve siempre bastante apartada de lo que fue mi curso, pero eso no me preocupa, porque tengo todos los amigos que quiero tener.
Como no soy una persona ambiciosa, siempre me alcanzó con llevarme una materia por año. Tengo mis momentos, puedo tener muy buenas notas como puedo no tener ganas de hacer nada y bajar mi promedio al piso. Hay que aprender a equilibrar.
El año pasado se me ocurrió la genial idea de anotarme en las Olimpíadas de Química. No se cómo, pero llegué al Nacional y la pasé espectacular. Terminé conociendo a un montón de chicos y chicas re buena onda. En lo que menos pensaba era en el examen, y así me fue.
Este año prácticamente fue un suicidio anotarme en nivel 2. Me fue mal pero, bueno, nada es al cuete en esta vida.
También este año ocurrió el milagro de que yo fuera a Bariloche. Cuando yo estaba completamente mentalizada y tenía muy asumido que no iba a ir, se dio la posibilidad y gracias a Dios, a mis papás, a mis amigos y al liberado, pude viajar y disfrutar con mis mejores amigos.
Ahora que eso ya terminó estoy tratando de disfrutar lo mejor posible el tiempo que me queda con mis amigos, porque algunos se van a estudiar fuera de Mar del Plata, pero eso no va a ser impedimento para que sigamos siendo amigos.

 

 

 

 

Gaby y yo

 

 

 

 

 

 

Papá, Gaby,

Ale y yo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gaby sostiene

 a Ana y yo

 a Andrea

 

 

 

 

 

 

 

 

Gaby, Sofi

(una primita),

 Andrea y yo

 

 

 

 

 

 

Mis amigas

en la primaria

 

 

 

 

 

Mi curso en 9º

 

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