|
|
|
Una de las anécdotas que más recuerdo fue en el campamento de Sierra de la Ventana, cuando a mi querida amiga Josi se le ocurrió ir a hacer pis con la linterna y como no sabía donde dejarla, la sostuvo con su boca. Pero, inesperadamente, cuando se dio vuelta para tirar la cadena, la linterna se deslizó sobre el inodoro y al ser liviana, se fue a dar un laaargo paseo junto al pis y nunca regresó. |
![]() |
Otra anécdota divertida ocurrió el verano pasado, cuando íbamos para la playa. Como de costumbre, nos bajamos del 63 en pleno puerto, una situación más que desagradable para nuestras hermosas naricitas. Pero si esto ya es suficiente, ese día no sólo nuestras narices quedaron olorosas, sino que todas nosotras también. Porque mientras caminábamos para atravesar la Reserva, sentimos una linda lluvia que recorría nuestros cuerpos, y no era una refrescante lluvia de agua incolora, inodora e insípida, sino que era agua de desechos del puerto!!! Un asco total... Lo peor es que ni bien llegamos a la playa, nos metimos al mar, después nos duchamos... y aun así el olor persistió hasta el final del día.
|
|