|
"DOS CHICAS PERDIDAS EN LA GRAN CIUDAD" En las vacaciones de invierno del 2000 fuimos con Agus, una de mis amigas, de vacaciones a Capital, a la casa de sus abuelos. Pasamos una semana allí y recorrimos muchísimos lugares. Las dos nos manejábamos solas con un mapita del subte. El primer día que llegamos como era un poco tarde decidimos salir a caminar por el barrio de Recoleta; ya habíamos recorrido varios lugares y comenzaba a anochecer, por eso emprendimos el camino de vuelta. Caminamos, caminamos, hasta que nos dimos cuenta de que no llegábamos a destino. Desorientadas, ante una plaza que no habíamos visto nunca, nos fijamos en el mapita y nos dimos cuenta de que habíamos caminado 20 cuadras para el lado contrario.
Otro día fuimos al Parque de la Costa; fuimos en colectivo, pero como no sabíamos bien donde bajarnos le pedimos al chofer que nos avisara. El viaje se hacía más largo de lo debido, así que decidimos preguntarle al colectivero: "-¿Falta mucho para el Parque de la Costa?"; y nos contestó: "-Uhi, chicas! se pasaron 4 o 5 kilómetros". En es momento estábamos llegando hasta el final del recorrido, así que nos subimos a otro colectivo y volvimos a hacer los kilómetros que nos habíamos pasado.
|
|
Con mis amigas solíamos ser poco vergonzosas. Nos gustaba ir por la calle y divertirnos a costa de molestar a la gente, hacer papelones y quedar como las más ridículas. Íbamos caminando y con una cartulina le pegábamos en la cabeza de la gente. Otras veces también íbamos caminando y mientras una de nosotras se adelantaba, la otra desde atrás chistaba o llamaba de alguna forma para que la gente se diera vuelta y finalmente, le hablaba a la otra. También solíamos ponernos atrás de alguien que iba caminando por la calle y una, viniendo de frente a ella simulaba que la iba a abrazar, o saludar, y cuando la persona frenaba seguía de largo y nos abrazábamos entre nosotras. Cuando íbamos por la costa andando en bici, nos acercábamos desde atrás a la gente y le "clavábamos" los frenos para que se asustaran y se corrieran. Hoy recordamos esas cosas y nos matamos de risa como si estuviésemos en ese momento.
|
|
Con Agus nos caracterizábamos por ser muy amarretas y extremadamente ahorrativas. Un día íbamos en colectivo, y como estaba muy lleno viajábamos paradas y bastante apretadas. En eso, vimos 5 centavos tirados en el piso, las dos nos abalanzamos para agarrarlos, pero justo en ese momento el colectivo frenó bruscamente. Terminamos desparramadas en el suelo una arriba de la otra matándonos de risa. Ceci y Andre, que iban con nosotras, no sabían dónde meterse de la vergüenza, pero nosotras estabamos contentas por haber agarrado la monedita.
|