Anécdotas
Anécdotas, anécdotaaaas...
hay muchas, pero bueno. Casi siempre nos juntamos en la casa de alguno y bueno,
hacemos cosas locas que hacen que nos caguemos de risa. Una noche en lo de Diego
nos pusimos a hacer caras, ¡como nos reímos!, nos poníamos rojos, ah!! también
esa noche me escupieron la cerveza y me tome algunos pendejos.
También una vez nos juntamos en lo de la abuela del Cebo y nos fuimos para San José. Cómo estaba esa noche!!! A las 12:00 estaba en mi casa dormido con una bolsa al lado.
Y otra muy graciosa fue la vez de la vuelta
olímpica de la
última promoción del colegio de J.B. Justo. Hicimos más quilombo que todos.
Siempre fuimos quilomberos, pero lo tiramos a bajo. Personalmente rompí un
vidrio, clave una puerta contra el techo, y muchas cosas más.
También hubo muchas caminatas a Alem que nos metieron en
problemas, como la vez que meamos un Mercedez y nos siguió el tipo. Pobre, nos
quería cortar tod
o.
Finalmente hubo una que no me pasó en el ámbito del colegio, sino más bien en Monte Hermoso, un balneario cercano a Bahía Blanca. Yo estaba en el mar con mi primo, y se me ocurre empezar a jugar con la malla sacándomela y pasándomela, cosa que ya hacía acá en Mar del Plata con los chicos del cole. Entonces, al fenómeno de mi primo se le ocurre hacer un mal pase si darse cuenta que venía una ola. ¿qué pasó?, me quedé en bolas por media hora esperando a Gonzalo que me trajera otra de casa. Ah! Eran como las siete de la tarde y el frío empezaba a sentirse, así que... tenía frío en todo el cuerpo.