Mi familia está compuesta como una clásica familia tipo argentina: Madre, Padre y dos hijos.

Mi mamá se llama Miriam y tiene 41 años, si bien es ama de casa de alma y laburó de esto hasta hace unos cuatro años debido a la situación del país que todos conocemos empezó a trabajar como vendedora de cosméticos. Si bien es muy rompe-pelotas en cuanto a los temas del hogar es muy dedicada a la familia y hace un pollo al horno con crema de la gran pu....

Mi papá es José Cayetano (le jode mucho su segundo nombre) y tiene 46 años. Estuvo trabajando en un Remisse hasta hace dos años, se fue a trabajar a España con el plan de que toda la familia pudiera ir a tener un mejor futuro allá, ahora está trabajando como encargado en un restaurante y llama todos los días porque extraña como un condenado. El conflicto ahora es que mi vieja no quiere ir a vivir allá sino que quiere que el viejo se vuelva y papá quiere que nosotros vallamos. Sí, un gran problema. La verdad que el viejo es un laburante de toda la vida y siempre se rompe el alma tratando de darnos lo mejor; hay un problema, es hincha del pincha.

Para completar el retrato familiar falta el enano, Martín Rodrigo (otro que no se banca el segundo nombre), tiene 12 años y está “estudiando” en la escuela 6, enfrente del Mariano Moreno. La verdad que el petiso es un cabrón, se la pasa todo el día tirado mirando televisión y hay que llevarlo a punta de pistola para que se bañe. Lo cierto que es un personaje y al final lo terminas queriendo.

Para completar la familia más grande están: Mi abuela materna; Magdalena, más conocida como “la Tata”. Una señora un tanto cabrona pero no más que otras y que siempre se encargó, como toda abuela, de malcriar a sus nietos. Solíamos pasarnos los fines de semana en su casa con un delincuente buscado en más de 7 estados: Lucas Laxalde, alias “el Van-Der”, mi primo.

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