El
mejor juego del mundo
Durante mi infancia, el básquet era mi vida. Vivía jugando y pensando en
este maravilloso
deporte. Empecé a practicarlo a los siete años en el club
Once Unidos, donde permanecí alrededor de un año. Luego pasé a New Sport,
donde jugué dos años, ambos de la categoría Pre-mini. Con este club tuve el
placer de ir a jugar a Rosario, a un club del que no me acuerdo el nombre. Fue un
viaje muy lindo, me tocó vivir con una familia muy buena y nos divertimos
muchísimo.
Ya en Mini, pasé a Peñarol, en donde jugué hasta el primer año de Cadete,
es decir entre cuatro y cinco años. De Peñarol tengo recuerdos gratísimos,
tanto de viajes, como de partidos, o como de "limpiador" de la cancha
de partidos de Liga Nacional. Tuve la oportunidad de viajar a Bahía Blanca, a
Punta Alta y a La Plata; además, en la categoría Infantiles, me di el lujo de
salir campeón en uno de los dos torneos de la temporada, y salir subcampeón en
el otro. Pero al año siguiente pasé de Infantiles A a Cadetes B, y como no
había tenido muchos minutos en cancha el año anterior, estaba jugando muy mal,
por lo que decidí dejar el básquet.
Pero sigo amando a este deporte. Voy a ver (cuando arman equipos como la
gente) a Peñarol, sigo a la NBA por televisión, así como la Liga ACB de
España y la Euroliga (que las pasan también por la televisión), y, de más
está decir, a la selección nacional.