• Esto sucedió en la represa de Valle Fértil. El grupo se había decidido a hacer una limpieza como muestra de conciencia en cuanto a la contaminación del ambiente y, en cierto modo, una ayuda a la gente que vive y depende del agua que contiene la represa.
En un momento dado nos detuvimos y muchos de los chicos se pusieron a observar los renacuajos que había en un pase de agua de poca magnitud. Todos estaban agachados y muy cerca del agua. Era difícil resistirse a tirar algo para empaparlos un poco, más allá de las consecuencias. Fue entonces cuando tome una piedra y me decidí a mojar a Joaco. Al arrojar la pequeña roca aseguré un tiro certero, excepto por una cosa… la roca salpicó, pero no a Joaco (quien no recibió una sola gota), sino a Juan. En ese momento pensé en enterrarme vivo, la cara del profe no demostraba mucha felicidad que pueda decir. Como consecuencia Juan preguntó en voz alta “¡¿Quién fue el infeliz?!”. Sin poder creer lo que había hecho levanté mi mano a media altura.
Luego fui a dar disculpas, sin saber si serían aceptadas. Por suerte lo fueron, pero creo que la calentura de Gasques, por decirlo en una forma más concreta, duró un largo rato más.

 

• En Talampaya, volviendo de nuestro pequeño tour al cañón, vimos una lagartija. Nunca, por lo menos yo, había visto una de tan cerca. La consecuencia era obvia: intentamos atraparla.
El bicho era más rápido de lo que podíamos haber pensado y le fue fácil escabullirse. Pero el escondite que había encontrado no le duró mucho, vi una roca y deduje que seguramente se estaría ocultando allí, y así fue. Cuando estábamos listos para agarrarla corrimos la piedra y el reptil saltó hacia nuestras caras. Gritamos todos, después nos reímos del susto que nos había dado.
No pasó mucho, encontramos su nuevo escondite. Pero ya era imposible atraparlo. El bicho se había escabullido adentro de agujero donde nuestras manos no cabían.

• En Puente del Inca, uno de los más penosos recuerdos tuvo lugar. Luego de haber ido a bañarnos a las aguas termales nos dirigimos a la capilla, uno de los monumentos más venerados de la zona, ubicado al pie de la montaña.
Estando muerto del frío me dieron ganas de orinar. El tema en cuestión era dónde. Había un grupo viniendo de las termas, y no quería ser sorprendido haciendo mis necesidades. Decidí entonces ir a un arbusto, pero cuando estaba a punto de hacer lo que tenía que hacer note que me podían ver desde ese lugar. Rápidamente, con bragueta abierta y pantalones un tanto bajados, fui junto a la capilla. Allí no me vería nadie. Cuando estaba, nuevamente, a punto de hacer lo que debía pensé para mis adentros que no era buena acción mear una edificación sagrada. Fue así que decidí dejar espacio entre las dos cosas en cuestión, mi pis y la capilla. Con esto quiero remarcar que no piyé la capilla.
Al terminar y subirme la bragueta, fui al interior de la edificación con el resto del grupo. Estuvimos un rato y después salimos. En ese momento fue en el cual me percaté del grupo que estaba en la ladera de la montaña. Me di cuenta de que había sido más que observado.
Nuevamente tuve que ir a hablar con Juan. No sabía qué decirle al respecto. Mientras él me decía, y hablando en formas generales, que a pesar de que no creamos en las religiones tenemos que tener respeto por éstas y tratar de entender, yo no sabía si reírme o lamentarme por lo tonto que fui en mi gran descuido. A esto traté de dar una explicación contándole que no era una acción representadora de una ideología o pensamiento, sino que simplemente tuve ganas de orinar.
Seguimos caminando, y el tema quedó ahí. Un rato más tarde no faltaron las cargadas.

Elías,Vaso, Florencia y yo en Quebrada del Zonda. Ibamos para subir una pendiente y decidimos parar para sacar una foto al lado de la ruta. Para que se vea el zorro del fondo...
Hubiese estado decir que eran cavernas y todo, pero salio el matafuegos. En realidad es Cavas de Zonda, un lugar donde se hacía cahmpagne. Estaba bueno.
Esto es en una de las piletas del hotel abandonado de Puente del Inca. En frente a nosotros había una ventana y veíamos como nevaba afuera.

Esta foto es en el Valle de la Luna. Jacinto, Nico, Yo, Santiago, Elías y Vaso, esos salimos, uno se calló. De fondo, el Submarino, así se llama porque tiene forma de submarino.

¡¡¡El Hongo!!! Medio raro, pero hongo al fin. Yo pensaba que era más chico, pero comparen nuestro tamaño con la formación esa. Dijeron que se estaba resquebrajando, que estaba por caerse en no mucho tiempo. Pero no nos pusimos tristes, nos dijeron que iban a haber otros. No aclararon que teníamos que esperar 5 milenios nomás.

Tremendo panorama. Muerto del calor y de fatiga, pero llegar hasta ahí valió la pena. No creo que pueda volver, al menos no dentro de poco.Son cosas únicas...
Acá en Valle Pintado. Las piedritas a los costados son las que indican hasta donde se puede circular, interesante.

Esta foto, esta muestra un poco la inmensidad. Pero nada como estar allá.Si algún día van lleven mucha agua, es desierto desolador puro.

¡ Soy Tomito ! El tomatito travieso