Los orígenes de Patricio Rey y sus
Redonditos de Ricota, pueden rastrearse en la existiencia de dos comunidades
de artísticas nacidas en los años sesenta: La Cofradía
de la Flor Solar y La Casa de la Luna. La leyenda cuenta que el guitarrista
Skay Bellinson venía de estudiar en Londres (donde el rock y la psicodelia
estaban en la cima) y París (donde participa de revueltas estudiantiles
como el Mayo Francés).
Ya radicado en Argentina, forma el grupo Diplodocum Red & Brown (ensayaban
en el sótano del Paseo comercial "Rodrigo" de calle 51
entre 5 y 6), que mezcla rock psicodélico con elementos audiovisuales
y teatro.
Después de musicalizar una película, La Cofradía...
y la Casa de la Luna confluyen en el escenario del Cine Opera de 58 entre
10 y 11, fecha en la que Skay conoce a la "Negra" Poly, en lo
que puede señalarse como uno de los primeros momentos fundamentales
para el grupo.
Más tarde repiten los
recitales en la ciudad (música, más teatro, bailarinas, etc.,
así eran las primeras "fiestas ricoteras") e intentan instalarse
en Capital, mientras La Cofradía... se disuelve. Poly y Skay (ya inseparables)
regresan de Tandil, y se reúnen con La Casa de la Luna en City Bell,
donde arman talleres artesanales, entre los que se encuentra el de Ricardo
Mono Cohen, más conocido como Rocambole, otro nombre importante para
la historia de Los Redondos.
El Indio Solari aparece en
escena en Valeria del Mar, donde administraba un pequeño hotel y manejaba
un taller de estampado en telas junto a, entre otros, Guillermo Beillinson,
hermano de Skay, con quien además había escrito el guión
de dos películas llamadas: "Ciclo de Cielo sobre Viento"
y "Horizontes de metal". Cuando el Indio Solari llega a La Plata,
conoce a Skay, en lo que es seguramente, el otro momento fundamental para
el grupo.
La historia del nombre de
la banda es un misterio, aunque hay versiones que aseguran que encontraron
una receta para hacer “Redonditos de Ricota” de una tal Patricia
Rey. El título era “PATRICIA REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA”.
De todas formas, la anécdota forma parte del mito. Mientras, comienzan
a ensayar y surge la posibilidad de tocar en Salta, adonde llegarían
para saldar una deuda de Rocambole con un taller llamado "El Mercurio".
En un boliche de esa ciudad, para un público de "cogotudos y un
comisario que se divertía viendo el show", tocan canciones como
"Mi perro dinamita", "El bazar de Wakeman y Fripp" y "Blues
del Noticiero". Mientras, uno de los personajes ricoteros de esa época,
el "Doce", repartía buñuelos de ricota entre el público.
A partir de ahí, la
"fiesta ricotera", se repetiría cada vez con más intensidad,
con recitales en el Teatro Lozano de La Plata ( 11 entre 45 y 46 ), los recordados
“lozanazos", con la formación del grupo ya estable: Skay
Belinson (guitarra), Beto Verni (guitarra), Basilio Rodrigo (guitarra), Fenton
(bajo), Bernardo Rubaja (órgano), Chirola (batería), Ventura
(percusión), Carlos “Indio” Solari (voz), Ricky Rodrigo
(violín). Carmen “La Negra Poly (por polilla)” Castro,
que ya había asumido su rol de "manager y directora artística"
cuenta que: "El orígen de las fiestas fue, en una época
de tante muerte y represión, salir a joder y a divertirse, el desenfado.
Hasta entonces el rock era muy solemne, sin espacio para la diversión..."
(en "Corazones en llamas", Ramos-Lejbowicz, pág. 20).
En esos primeros recitales
el espectáculo consistía, además de la música,
en proyecciones audiovisuales, performances de teatro, monólogos y
otras manifestaciones de "libertad expresiva", a cargo de la troupe
redonda conformada por cinco bailarinas, payasos, Rocambole (artesano y dibujante
encargado de la puesta en escena y estética de la banda), el cocinero
encargado de repartir antes de cada recital los famosos buñuelos de
ricota y el "maestro de ceremonias" Sergio "Mufercho"
Martínez. La publicidad era con volantes, pintadas en paredes y el
clásico "boca a boca".
El siguiente paso, Capital
Federal, se daría gracias a testigos porteños y periodistas
de rock (como Fontova o Kleinman, de la revista "Expreso imaginario")
que desparramarían el mito del grupo en Buenos Aires. El lugar elegido
para ese debut sería el Centro de Artes y Música (ex El Periscopio),
donde tenían anunciadas dos funciones de las que se realizarían
solo una, ya que los dueños del lugar cancelarían la segunda
gracias a la “inmoral” conducta del ballet ricotero que había
subido al escenario en pequeños trajes de baño transparentes.
Después del debut en
Buenos Aires, la revista Expreso Imaginario en su edición número
26 publica: "Al fin se produjo la presentación capitalina de Patricio
Rey y sus Redonditos de Ricota, una delirante banda platense que puede llegar
a sacudir el almidón de nuestra música a fuerza de rocanrol
y buen humor".
En ese recital, como en otros, el "Sultán", vestido con un
traje impresionante repartía los buñuelos de ricota a través
de un séquito de Efebos casi desnudos, mientras las chicas del ballet
llevaban mallas estampadas con estrellas, conformando las "Superwimen",
y el payaso Martínez interrumpía con monólogos de inspiración
dadaísta. Algunas canciones de ese show fueron "Mariposa Pontiac",
"El Hidromedusa", "Spiroqueta Palidum" y "El bazar
de Wakeman & Fripp". La formación había cambiado, con
el Indio Solari (voz), Skay Beilinson (guitarra), Gabriel Jolivet (primera
guitarra), Bernardo Rubaja (teclados), Migoya (batería) y Néstor
Madrid (bajo). Poli segúia como mánager, productora y "alma"
del grupo.
Ya en años de dictadura,
las presentaciones se hacen más peligrosas, sufriendo algunos de los
integrantes detenciones y allanamientos. Esto genera que Los Redondos se separen
por un tiempo. El Indio Solari se vuelve a Valeria del Mar y Skay y Poli a
Mar del Plata. Para ese entonces, la dupla Beillinson-Solari ya contaba en
su repertorio futuros clásicos como "Mariposa Pontiac", "Rock
del País", "Un tal Brigitte Bardot", "El Gordo
Tramposo", "Maldición va a ser un día hermoso",
"Mi perro Dinamita", "Honolulu", "Blues del noticiero",
"El Bazar Wakeman & Fripp", "La chica de la cafetería",
"Rock 18" y "El Hidromedusa". A los que se agregarían,
para un show en el Teatro Margarita Xirgu un año nuevo de 1978, canciones
como "Qué mal celo", "Mejor no hablar de ciertas cosas"
y "Aquella solitaria vaca cubana".
En 1981, el grupo agrega a
otros músicos: Diego Rodríguez (batería de Los Abuelos
de la Nada), D' Aloisio (bajo), Ricky Rodrigo (teclados y violín) y
Pato (guitarra). Esa fromación comparte un recital mitológico
en el polideportivo de Gimnasia de La Plata con Sumo. Asisten todos los integrantes
menos el Indio Solari, quien se abstiene respetando su lema de "solos
y de noche": tocar sólo de noche y no compartir el escenario con
otras bandas. El repertorio de esa noche fue "Mejor no hablar de ciertas
cosas", "Criminal Mambo", "Nene - Nena", "Para
Monona Blues" y el "Blues de la libertad", entre otras.
Más tarde comienzan
su primer gira a nivel nacional. Es durante ésta gira cuando la desgracia
le da el primer golpe fuerte al grupo: en un viaje de Salta a Jujuy fallece
su nuevo guitarrista, Ricardo Meyer, en un accidente automovilístico.
Al año siguiente, tocan
en el festival Pan Caliente junto a León Gieco, Litto Nebbia, Celeste
Carballo, La Fuente y Los Abuelos de la Nada. Pero la policía los hace
bajar del escenario ante el baile de Monona (otro personaje ricotero, la de
"Para Monona Blues"), casi desnuda... "Bajan ustedes o subimos
nosotros!", decía la policía. Después tocan en los
bares Zero y La Esquina del Sol, donde sube al escenario el periodista Enrique
Symns haciendo monólogos, acompañado por las Bay Biscuits (Fabiana
Cantilo, Viviana Tellas e Isabel de Sebastián). Después, Los
Redondos graban un demo en estudio, bajo el sello RCA, con los temas "Nene
nena", "Mariposa Pontiac", "Superlógico" y
"Pura Suerte".
En 1983 siguen tocando, en
bares y teatros como el mitológico Bambalinas de San Telmo, junto al
FontovaTrío y Los Twist, donde además de los monólogos
de Symns y el Mufercho, Monona sale vestida con uniforme militar al escenario
para terminar exhibiendo su cuerpo desnudo y pintado de dorado. En esos momentos,
el grupo ya contaba en su formación al "Trompita" Bucciarelli,
Ale Pensa en batería, el Gonzo Palacios en saxo, Rodolfo Gorosito en
guitarra y Laura Hutton en coros. También habían aparecido nuevas
canciones como "Golpe de Suerte", "Vamos las bandas" y
"Cua Cua Amén".
Al año siguiente se
van Pensa, Gorosito y Hutton, y luego el Gonzo Palacios, que tenía
muchas actuaciones con Los Twist. El grupo sigue creciendo: ingresan el Piojo
Avalos en batería, Tito "Fargo" D' Aviero en guitarra y Willy
Crook en saxo. Mientras, Viviana Tellas canta "Hércules Mío"
y "Mi Madre Alemana" en algunas de sus presentaciones y componen
nuevas canciones como "Ñam fri frufi fali fru", "Barbazul
versus el amor letal" y "Te voy a atornillar", "El regreso
de Mao" y "Rodando".
El 84 también es el
año en el que aparece la primera producción independiente de
la banda. El disco se llama Gulp! y es grabado en el estudio de Lito Vitale,
que además es el invitado en los teclados. La tirada inicial de 6 mil
vinilos y cassettes y con arte de tapa a cargo de Rocambole, se agota rápidamente,
mientras el grupo se hace popular, con un público que empieza a llamarse
"Las Bandas". Tocan en "Stud Free Pub"y "La Esquina
del Sol", pero los pubs empiezan a quedarles chicos y se mudan a Prix
D' Ami, La Capilla, Gracias Nena, Palladium y Cemento, donde presentan el
disco.
Para el año siguiente, el público ya supera facilmente las mil
personas gracias al "boca a boca", a las presentaciones en vivo
y a la venta del disco.
En el 86, aparecen nuevos
temas que se incluyen en el nuevo disco: Oktubre. Grabación que los
confirma en la popularidad, con clásicos como "Semen - Up",
"Fuegos de octubre", "Motor Psico", "Preso en mi
ciudad" o "Ji Ji Ji". El arte de tapa, inspirada en la estética
comunista de principios de siglo pasado, también pertenece a Rocambole.
A fines de año el grupo
decide incorporar como un engranaje estable de la máquina al tecladista
Andrés Teocharidis y se presentan en Paladium ante 1200 personas. Para
este recital cuentan con Daniel Melero que tocaba por entonces en "Los
Encargados" (uno de los primeros grupos tecno nacionales) y Claudio Cornelio
de "Don Cornelio y la Zona" como músicos invitados. Con la
misma formación tocan en el Parakultural, mientras “Ji ji ji”
desplaza a “La bestia pop” como himno ricotero.
Al poco tiempo, Teocharidis
muere en un accidente y Skay y el Indio Solari deciden no reemplazarlo y dejar
de tocar por un tiempo. Durante ese descanso, Skay viaja a España y
es invitado a tocar junto a "Los Toreros Muertos". Con este grupo
participa de algunos conciertos como invitado, aunque luego desecha el ofrecimiento
de incorporarse formalmente a la banda.
En el 87 se repiten los Cementos
llenos con cambio de integrantes: Walter Sidotti (ex-baterista de Los Argentinos)
es el nuevo baterista y Skay queda al frente con una sola guitarra ante la
salida de Tito Fargo D'aviero. Con esta nueva formación componen las
nuevas canciones que serían la base del tercer disco: "Vencedores
Vencidos", "Masacre en el Puticlub", "Noticias de ayer",
"La parabellum del buen psicópata", "Ella debe estar
tan linda y "Todo preso es político".
Al siguiente año, después
de un tiempo sin tocar, vuelven a Cemento, donde se despide el saxofonista
Willy Crook para unirse a "Los Abuelos de La Nada". Es reemplazado
por Sergio Dawi, completando la formación mas estable y recordada del
grupo. Así graban "Un baión para el ojo idiota" en
los estudios "Panda", nuevamente, publicado por Del Cielito Records
y distribuido por DBN. "Es el que refleja más fielmente el sonido
del grupo", contaba Solari por esos días, mientras "Vamos
las bandas" se convertía en otra de las canciones emblemáticas
del grupo. Las presentaciones del disco son otra vez en Paladium, en el teatro
Fénix de Flores y el Bambalinas de San Telmo.
Algunas de las canciones que quedaron en el disco son “Masacre en el
Puticlub”, “Noticias de ayer”, “Aquella solitaria
vaca cubana”, “Todo preso es político”, “Vencedores
vencidos”, “Vamos las bandas”, “Ella debe estar tan
linda” y "Todo un palo".
En el 89, después de llenar Cemento, Airport, Satisfaction, Skylab,
Halley y el Pinar de Rocha (con 5 mil personas por función), graban
su cuarto disco, "¡Bang! ¡Bang!!... Estás liquidado",
otra vez en los estudios "Del Cielito". Algunas de las canciones
nuevas son "Héroe del whisky", "Esa estrella era mi
lujo", "La parabellum del buen psicópata" y "Nuestro
amo juega al esclavo".
A fin de año tocan
para más de 25 mil personas en un Obras (símbolo del "stablishment
del rock nacional") repleto. Esto genera discusiones acerca de si el
grupo no estaba traicionando sus principios independientes, sobre todo después
de que el Indio Solari denostara el lugar. En ese recital comienzan los problemas
de seguridad que acompañarían de ahí en más los
recitales del grupo. Se produce un desbande general, destrozos y un asalto
a un puesto de bebidas, lo que genera que el club confisque la recaudación
del espectáculo hasta tanto "no se pagaran los daños ocasionados
a las instalaciones".
El 19 de abril de 1991 vuelven
a presentarse en Obras Sanitarias, una noche que se transforma en trágica.
La Policía detiene a unas 40 personas por "averiguación
de antecedentes" entre las que se encuentra Walter Bulacio, de 17 años,
que tras pasar horas encerrado en un calabozo es abandonado por la policía
en una ambulancia del Cipec para morir después de 5 días en
coma en el sanatorio Mitre, en medio de declaraciones contradictorias. La
carátula pasa de "muerte por lesiones graves" a "muerte
dudosa". Se organizan marchas de repudio a las que no asisten Los Redondos,
gesto que tampoco es bien recibido por parte de su público que además
sospecha que la seguridad en ese recital en Obras había sido insuficiente,
a raíz de que el grupo haya escatimado al máximo los gastos.
Mientras, los más fanáticos incorporan un nuevo canto que se
repetiría en los siguientes recitales: "Yo sabía, yo sabía,
a Bulacio lo mató la Policía".
Para fines de 1991, Patricio
Rey se vuelve a presentar en Obras con su nueva placa "La mosca y la
sopa". "Mi perro dinamita" y "Un poco de amor francés"
fueron sus temas más importantes. Para esta ocasión Lito Vitale
es invitado nuevamente en el piano para el "Blues de la Artillería".
En 1992, con "La mosca
y la sopa" en la calle desde el año anterior, el grupo termina
de asegurar su masividad mudándose a microestadios como los de Racing
y Lanús y el Teatro Atenas de La Plata. También sacan un disco
en vivo llamado "En directo...", una "especie de pirata oficial",
según el mismo Skay. Esta grabación incluye shows minuciosamente
seleccionadas y remasterizados en Estados Unidos, más el tema inédito
"Blues del Noticiero".
En octubre, tocan ante 38
mil personas en el Centro Municipal de Exposiciones donde estrenan temas nuevos.
Por esos días, la Municipalidad de Lomas de Zamora prohíbe sus
shows ya programados, lo que sería una constante en los siguientes
años y eje de los conflictos generados alrededor del grupo.
Finalmente, al año
siguiente, Los Redondos ya convertidos en un fenómeno popular y gigantesco
tocan en el estadio de Huracán, donde presentan el disco doble "Lobo
suelto - Cordero atado" (que en un principio se llamaría "Etiqueta
negra") en dos días consecutivos y sumando más de 70 mil
personas entre el público. Los recitales en estadios se repetirían
en el 94, tocando en Mar del Plata, Santa Fe, Rosario, Córdoba, entre
otros lugares del interior.
El año 1995 los encuentra
ya como un fenómeno inédito en el rock nacional, con estadios
llenos en cada punto del país donde se presentan. Después de
Mar del Plata y Huracán, se presentan en San Carlos, Santa Fe, donde
la capacidad hotelera es desbordada por fanáticos de Los Redondos,
que también se instalan en carpas en las afueras de la ciudad.
En julio del año siguiente,
aparece el octavo disco del grupo, Luzbelito, que se asemeja en su oscuridad
al Oktubre ya convertido en clásico. Según el Indio Solari,
el disco cuenta con algunos temas "viejos y queridos", entre los
cuales está "Mariposa pontiac", que se convierte en hit sonando
en todas las radios.
Para la presentación
de ese disco, deciden alejarse de Capital Federal buscando esquivar los problemas
que los envolvían, pero la polémica los vuelve a encontrar a
raíz de un decreto del intendente de Ovalarría, que prohibe
los recitales programados para el 16 y 17 de Agosto. La polémica genera
que Solari brinde una conferencia de prensa televisada en directo por primera
vez en su vida, explicando las razones y dando la nueva fecha y lugar de los
recitales. Finalmente tocan en Tandil ante 21 mil personas, donde no hay incidentes
bajo una intensa lluvia durante todo el concierto. Después se presentan
en Villa María, Córdoba, donde se producen serios desmanes en
el ingreso de las 12 mil personas que asistieron. El Indio Solari responde
al hecho y dice: "estos quilombos no hacen otra cosa que acelerar el
fin de la banda".
El 98 es el año del
noveno disco del grupo, llamado "Ultimo bondi a Finisterre", con
un sonido más electrónico. Esto decepciona a parte de su público,
quienes acusan al grupo de contradecirse después de despotricar contra
los grupos que desde principios de los ‘80 utilizaban computadoras y
samplers como instrumento para hacer música. Aún así,
cuando lo presentan en Racing, asisten 45.000 personas a cada uno de los dos
recitales que realizan. Al año siguiente, en junio, tocan también
dos veces en la disco Go! de Mar del Plata, donde desbordan otra vez la capacidad
de gente y donde la violencia vuelve a hacerse presente. Estos serían
los últimos shows del año, mientras planeaban recibir el 2000
con su presentación más convocante, en el estadio de River Plate.
Finalmente, el estadio Monumental
recibe a Los Redondos los días 15 y 16 de abril del año 2000
con un récord: 70 mil personas en cada una de las fechas. Con la sombra
de la violencia siempre presente, contratan al empresario Daniel Grinbank,
con experiencia en este tipo de mega eventos. Pero igualmente ocurren incidentes
afuera y adentro del estadio, donde algunos de los presentes herían
con púas a parte del público.
Durante la fecha del sábado, después de parar varias veces la
música, el Indio Solari vuelve a amenazar: "Vean éste como
uno de los últimos recitales que hacemos". Ese mismo año,
en noviembre, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sacan a la venta el
disco sucesor de "Ultimo bondi a Finisterre", llamado "Momo
Sampler", compuesto de 11 temas, donde siguen agregándole al típico
rockanroll del grupo el uso de computadoras y samplers. Por esos días,
nace Bruno, el primer hijo de Solari.
En el 2001, después
de no haber llegado a un acuerdo para tocar en el Estadio de River Plate,
Los Redondos se presentan el 22 y 23 de Abril en el estadio Centenario de
Uruguay. Sin incidentes, con más de 40 mil personas en ambos recitales
y por primera vez con bandas soporte (Tribu Mandril y Zevelé) rompiendo
el antes inviolable lema "Solos y de Noche".
El 4 de Agosto de ese 2001,
tocan en el Chateau Carreras (Córdoba) para más de 40 mil personas,
en el que sería su último recital, ya que deciden separarse
por tiempo indeterminado. En el medio, Skay saca un disco al año siguiente
como solista, con el nombre de "A través del mar de los Sargazos",
con recitales en El Teatro de Capital Ferderal, Mar del Plata y Gálvez.
La actualidad los encuentra
sin rumores de reunión. El Indio Solari se dedica integramente a su
hijo Bruno, mientras algunos dicen que estaría preparando su disco
solista. Skay, por su parte, sigue con las presentaciones de su disco y no
descarta que el grupo vuelva a juntarse, aunque a largo plazo: “Estoy
seguro de que Los Redondos van a volver”, dijo, en una entrevista a
Página 12.