Está comprobado empíricamente que en medio del Mundial jugado en Francia en el Año 1998, globalmente hablando se sabe que de los albumes de figuritas surgidos con el merchandising que naturalmente el Mundial genera, de todas las figuras emeblemáticas del deporte qué en el campeonato participaban, y qué el album requería para su llenado, y así ganarse el viaje a Brasil tan codisiado, con todo pago y conocer a Pelé, y cenar con Maradona en alguna ciudad llamada Brasilia o Río de Janeiro, Quizás New York; o alguna, solo una de las miles de pelotas de futbol qué se ofrecían, y uno como buen pequeño soñador creía, intentando juntar las tantas figuritas requeridas, pasando tardes enteras abriendo paquetes alimentando la ilusión, detrás de todo esto se sabe que la figurita de Chamot era una de las más difícil de conseguir, contrapuesta con la del colombiano Balderrama la cuál todos poseían, y estaban en posibilidades de conseguirla.