Pablito y el matafuego

Me acuerdo que estabamos en 1ro. y ese día teníamos prueba de física en la primer hora. Yo estaba llegando tarde y cuando entré al aula, estaba toda llena de humo y todos los chicos se estaban cagando de risa. Pasaron unos minutos y se fue el humo. Ahi me enteré que Pablito había abierto el matafuego en el aula para hacer quilombo y no tener la prueba. Al final tuvimos la prueba y a Pablito le pusieron un par de amonestaciones. Pablito sos un grande, seguí asi.

 

 

 

Felix y el cactus

Estabamos subiendo la sierra de La Brava en el campamento corto de medio de segundo. Veníamos atras jodiendo con los chicos con unos cactus redondos que estaban en la tierra. Nadie iba a pensar que a Felix le pintó revolearme uno de esos cactus en la pierna. La cosa es que me lo pegó y se me clavaron no se cuantas espinas. Lo más graciosos es que a los pocos minutos se me paralizó la pierna. Se ve que el cactus tenía una especie de veneno en las espinas. Lo peor de todo fue que Gasques me tuvo que sacar espina por espina de toda la pierna. Después Felix (tratando de quedar bien) y Vaso (Matías Vasoín) me ayudaron a bajar la sierra. A pesar de todo te quiero igual Felix.

 

 

 

La bengala en el hotel de Bariloche... y Diego donde está?

Esta es más nuevita. Era la última noche en Bariloche y no tuvimos mejor idea que hacer una especie de vuelta olímpica por el hotel cuando volvíamos de bailar. Para esto, durante el día habíamos hecho las compras necesarias, entre lo que se encontraban dos bengalas de humo rojas. Cuando llegamos al hotel nos reunimos todos en la puerta de nuestra habitación (menos Diego que se había ido con una porteña a su hotel). Apagamos las luces de los dos priemeros pisos y Pablito prendió las bengalas. A la luz de la bengala recorrimos los dos pisos hasta llenar de humo rojo todo el hotel. Entonces subimos corriendo y nos metimos en las habitaciones porque nos enteramos que habían llamado a la policía. Al rato subió Nechi, nuestro cordinador, avisando que nos habían hechado del hotel y nos teníamos que volver antes. A todo esto, Diego no aparecía. Por suerte, cuando ya se hacía la hora para volver, apareció Diego y todo el hotel que ya se había enterado de porqué no llegaba se le cagó de risa en la cara. Diego sos un ganador