7
de octubre de 2005 |
Querido Illia:
Quiero agradecerte
ya que este año fue un año muy difícil para mí,
porque el estar embarazada, tener un hijo y concurrir al colegio no son cosas
que sucedan a diario. Pero creo que todo hubiera sido peor si no hubiera recibido
el apoyo de mis compañeros, de docentes, de los directivos y del Club
de Padres, creo no olvidarme de ninguno. Sin su ayuda moral y económica
hubiera resultado mucho más difícil completar este ciclo. Hoy
por hoy me doy cuenta del verdadero significado del “Espíritu del
Illia”, que realmente conformamos una gran familia educativa, apoyándonos
unos a otros en diferentes circunstancias que atravesamos en el vivir.
El haber pasado por el Illia marcó una gran huella en mi corazón.
Al empezar una nueva etapa en la Universidad voy a sentir el espacio vacío
que deja el colegio en mí, pero al pasar por sus puertas o sentir hablar
de él me va a traer a la memoria los mejores recuerdos vividos. Y podré
decir con orgullo ...
YO SOY DEL ILLIA!