Fue por allá por octavo, en el año 2001, creo. Estabamos en clase de Historia, creo, en uno de esos días que deseas no haber nacido. Fue entonces cuando vimos que el Gordo, que estaba sentado conmogo, se ponía cada vez más palido, serio y raro. En un determinado ,momento se paró y le dijo a Falcone que se sentía mae, que quería ir al baño , que se sentía mal. La cuestión es que volvió a los diez minutos, con cara de tristeza y, sin más preámbluos, exclamó: Profe, no llegué al baño y manché todo el pasillo. Sí, el pasillo todavía lo están limpiando...

Otra locuraaaaaaa, fue la que pasó en séptimo. Estábamos en clase con Crespo, y de repente empezamos a ver una mano que se asomaba por la vetana. Si bien nos pareció raro no le dimos bola. El problema fue que de repente alguien nos sacudió desde afuera con un baldazo de agua, mojando a Crespo y a todos los que estaba al alcance de la ventana. Yo, por suerte, estaba sentado atrás.

Otra vez nos disponíamos a verlo al Pitti que tocaba con su banda Cirano, en el bar Alfonsina. Primero ibamos a ir a ver a Freddy que iba a bailar capoeira con su grupo loco. Ya cuando llegamos allá nos resultó extraño que Freddy, con cara de amargado, nos deijer: no, no podemos bailar, nos afanaron el cuadrado. Cuestión, nos fuimos a tomar un helado a Reggio y, palabras van palabras vienen, no se nos ocurrió mejor idea que comprarle una tanga al Pitti para tirársela a la mitad del recital. Al grito de: DAME UNA TANGA Y TRES BUBALOO, entramos al shopping Peatonal y realizamos la adquisición. Una vez en el recital, fui yo el encargado de tirarle el tangazo al Pitti, que ni pudo sino expresar: ESPERO QUE NO LA HAYAN USADO LOS DIEZ.