Reflexiones matutinas mientras postergo mi vida...
Y aquí estoy en mi dulce hogar a las 7 AM luego de haberme dormido prácticamente en todos los compartimientos de la casa incluido el baño (tal es el sueño que tengo). Dentro de un par de horas debo ir al colegio a no hacer nada. Nada… más que escuchar a la profesora decir cosas que (no sé cómo ni desde cuándo) ya sé. Y, por si fuera poco voy a seguir escribiendo hasta media hora antes del horario de entrada, por lo cual nuevamente no voy a ordenar este estrepitoso desorden “que habla por mi humor”.
Mi mamá me pregunta por qué me fui de la mesa súbitamente, y yo, que un refucilo advierto que no fui hoy todo lo amable que merece la situación, me escabullo con destreza de aquella pregunta aludiendo a mi distracción, y preguntándole cómo se prepara para su viaje: parte, como todos los jueves, hacia La Plata, por razones laborales.
Últimamente peco de Pereza, pecado capital que te envuelve y te somete mansamente a su cadencia seductora, que, de última, ni siquiera te contenta, porque yo por lo menos, vivo enojado conmigo mismo. Mi vida carece bochornosamente de heroísmo.
Pero bueno... estoy avanzando... antes era... “No puedo!!!...” después fue... “pero... Quiero!” Ahora es... “Puedo...” Y me atrevo a decir que... “sé cómo!”.
No,
no, si cuando yo digo que no soy ningún boludo, no soy ningún
boludo. No que no.
|
ggddddddddddddd
ddddddddddddddddddd
|