Gastón Cerezo, vida y obra de un grande de la nación argentina.

Yo, Gastón Cerezo, nací en Alta Gracia, Córdoba, un 18 de octubre de 1988. Yo nací en el Illia, cuatro paredes, chapa y cartón!!! Hijo de Raúl Rafael Cerezo , y Marcela Patricia Ferrari y hermano de Leticia, Daniela y Julieta viví poco iempo allí.Al año me trajeron para esta ciudad. En un primer momento nos instalamos en el complejo edílico del SOIP; luego a unos edificios de Vicente Lopez e Hirigoyen; y por último a mi actual casa ubicada en Hudson (entrando por Peña y San Juan).

No tengo muchos recuerdos del Soip, ya que era muy chico. Sólo tengo muy pocos y seguramente son copiados de algunas fotos, cosa que sucede. En cambio en esos edificios de Vicente Lopez sí me acuerdo. Fue aquí donde empecé el jardín: Primero al Santa Inés, salita de tres; y, después al Jardín 17, salita de cuatro y cinco. Era muy travieso de chico. Para colmo no era de dormir la siesta y, en el Santa Inés, me escapaba y me iba a jugar al pasamanos al patio solo. En el 17 no nos hacían dormir la siesta, pero yo a veces, me enojaba, peyiscaba a la profesora y me escapaba corriendo de la salita hasta unos bancos todo rotos que quedaban en una parte muy alejada del jardín y dentro de la escuela (en ese momento estaba en el mismo edificio que la escuela N°12). Nahuel Patanía, compañero mío desde salita de tre hasta cuarto grado, me dice que un día empujé del tobogán a un chico que no se apuraba, también que salía antes declase al patio para apilar las gomas que usabamos psra jugar y no dejar que nadie más las usara. Yo me acuerdo que una vez, en salita de cuatro, dos chicos de salita de cinco me empezaron a molestar, y los terminé golpeando a los dos. A pesar de todas estas tertulia, no me impedían que fuese abanderado. JEJEJE que decadencia escolar. En estos años se hicieon mis primeras aistades, muchos de mis amigos siguieron en la escuela.

Después egresé del jardín y pasé a primer grado. Fuí a la escuela Municipal N°12, al igual que el jardín quedaba frente de donde vivía. Me acuerdo que ese año me había hecho amigo de un chico que se llamaba Diego Mancuzzo. Con él jugabamos a los ninjas. Nos poníamos Cuellos polares que nos dejaban solamente los ojos a la vista. Nos escondíamos y golpeabamos a quién se acercara. Diego repitió primer grado.

Pasaron segundo, tercero y cuarto. No recuerdo hechos puntuales, salvo un día que mi hermana mayor me quemó con una plancha la mano: la profe de tercero, Graciela, me puso manteca en la mano, pero se derretía y me la comía. También que me dieron tarea especial hasta tercer grado, porque yo había aprendido a leer y a escribir, bajo la influencia de mis hermanas creo, a los tres años; entonces la hacía antes y me aburría, pero lo chistoso es que daba las mismas pruebas que los demás, por lo que eran muy fáciles. En estos años se formó un club de barrio que no proliferó: LOS PIBES FÚTBOL CLUB. Teníamos camisteas y todo: eran rayadas verticales verdes y blancas. Las había conseguido Agustín Moyano, un amigo y arquero del club, que la madre era modista. El club estaba formado por los chicos del curso.Y entrenabamos incluso, en un terreno valdío, pero no fueron más de dos. Tubimos un sólo partido contra Los Palomeque, no es que fueran un club, si no que eran una familia muy populosa, en la que primos, tíos y sobrinos tenían la misma edad, que su apellido era ese.Ganamos.

Se sucedieron los años y mis hermanas dejaban la escuela N°12, y cada una, iba entrando al Illia, ya nos habíamos mudado a mi actual casa, y mi viejo no quería llevarme a mí solo hasta el puerto. Por lo que fué más fácil cmabiarme de escuela. Fuí a la escuela Provincial N°20. Queda a cinco cuadras de casa y me iba caminando. Pero me inscribí en el turno mañana, al que nuca anes había concurrido. Quinto y sexto los hice acá, hasta entrar al colegio. Me hice nuevos amigos y la pasé bastante bien. Hasan, Federico, Robertito y Matías, fueron mis mejores amigos. Nunca más les hablé. No se por qué.

En sexto empecé el curso de ingreso. Fuí con una profesora que me preparó que se llama Mónica López de Rizzo, ella había preparado a mis hermanas. Era una señora muy exigentey estricta. Pero fue leve, encima me resultaba muy fácil la escuela. En el curso de ingreso me acuerdo que fuí con un pibe que me hice amigo que se llama Matías Espínola. Que era primo del tipo que en Sidney había ganado una medalla. En el primer exámen de ingreso me fué muy mal, al punto de que mi mamá había empezado a decirme que ya me había averiguado otras escuelas. Me acuerdo que los chicos de la escuela doce decían " me fué mejor que a Cerezo" giles. Elo único que entró fue Nahuel, de tres. Pero después repunté y entré a esta escuela que está más buena que comer el pollo con los dedos.

El Illia: cuantas ilusiones concluídas. Todas caras nuevas, salvo una que otra que ya conocía ya sea de los cursos de ingreso, de Mónica o del barrio, como a mi amigazo Emiliano Marcote ( el también fue a Monica pero a otro curso).

En séptimo casi me echan, pero seguí, aunque ya los profes me miraban con otra cara: como quien dice haste la fama y echate a dormir.Octavo, Noveno, y después la elección. A mi no me fue difícil orientarme en Sociales,porque ya tenía vien claro lo que quiero seguir: Antropología. Además la mayoría de mis amigos también eligieron este curso. Por lo que fué más fácil. Entonces se sucedieron Primero, Segundo y, ahora ,Tercero.

Dejando de lado la parte académica siempre practiqué deporte. Básquet empecé cuando tenía cuatro años, por consejo del gabinete de la escuela, porque decían que era muy conflictivo y que sería bueno integrarme en algún grupo. Después de un año el club Unión cerró porque lo efaccionaron, y entrenabamos en otras canchas, pero era el único de mi edad, todos eran como tres años más grandes, por lo que dejé. Empecé, como todos los niños argentinos, a jugar al fútbol en el club Independiente. Ahí traicioné a mi viejo que es hincha de Racing y me convertí en simpatizante del rojo, pero nunca viví el fútbol. En cambio al básquet lo amaba, hincha de Atenas, pude ver la gloriosa época de Marcelo y Espil. ¡¡Qué equipo!! Volví a jugar al basquet. No lo dejé hasta mediados de noveno, cuando me reintegré a jugar al handball. Digo me reintegré porque había empezado a jugar en séptimo pero con el interín por el cual casi me echan me hicieron optar, mis viejos, poor un solo deporte.