Un día como cualquier otro, decidí triunfar.
Decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas.
Decidí
ver cada problema como la oportunidad de
encontrar la solución.
Decidí
ver cada desierto, como la oportunidad de
encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche, como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día, como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día dejé de temer a perder, y empecé a temer no ganar.
Aprendí
que lo difícil no es llegar a la cima, sino
jamás dejar de subir.
Aprendí
que el mejor triunfo que puedo tener es tener
el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Aprendí
que de nada sirve ser luz, si no vas a
iluminar el camino de los demás.
Aquel día
aprendí que los sueños son solamente para
hacerse realidad.
Por eso,
desde aquel día, ya no duermo para descansar.
Ahora duermo simplemente para soñar.