Una vez volvía de lo de un amigo en bici para casa y de pronto salieron dos perros, de veredas enfrentadas y empezaron a perseguirme, dejándome en el medio. Como los perros siempre acostumbran a ladrar y correr pero nada más en esas ocaciones, sólo aceleré pensando que la situación no iba a pasar a mayores. Grave error. Uno de ellos no tardó en pegar el salto y morderme el culo. Debido a eso tuve que darme la vacuna antirrábica durante una semana seguida, sin poder hacer, durante esos días, deportes ni tampoco comer chocolate, huevos, fritos y demás... Me cortaron las piernas
Una vez llegué a mi casa de entrenar, estaba cansado y con hambre. Luego de entrar, cerré la puerta y escuché un murmullo que me preocupó. Decidí entrar sigilosamente. A medida que avanzaba el ruido era más fuerte y mi preocupación aumentaba. Las voces provenían de la cocina. Fui suavizando mis pasos hasta llegar a la puerta, la cual me separaba de los asaltantes. No sabía que hacer hasta que agarré nu palo y de un bruzco movimiento abrí la puerta. Mis ojos quedaron shockeados. No podía creer lo que estaba sucediendo. En mi propia cocina, sí, en mi propia cocina se encontraban tomando mate mi abuela junto a las tortugas ninjas...