Último año. El más melancolindo, el de los fines y los inicios. El que te mirás la espalda por primera vez y te das cuenta de un montón de cosas... o no. Es el momento del "qué hice" y "qué no hice".
Es difícil no plantearse cosas y dudar de absolutamente todo, porque es más que dejar atrás una institución, cerrar una etapa, terminar un ciclo... Es algo definitivo, que no va a volver. Las paredes llenas de carteles se desarman y dan lugar a un universo infinito. Ahora verdaderamente es el momento de salir y ver qué tan inteligentes somos afuera de los pasillos, qué tan reales son las estructuras que sostienen todo aquello en lo que creemos.









Tercero