estaba aquel caminante. Sin camino decidido, él sólo era un alma errante.
Su vida no tenía rumbo; añoraba algo perdido, algo muy lejano ya nada tenía sentido.
no comprendía el por qué de tan nefasto destino, aquella infame ventura para aquel humano impío
Un día decidió escapar, creyendo en su decisión. Allí comenzó su historia, en busca de su ilusión. |