Bajo una vieja farola

estaba aquel caminante.

Sin camino decidido,

él sólo era un alma errante.

 

Su vida no tenía rumbo;

añoraba algo perdido,

algo muy lejano ya

nada tenía sentido.

 

no comprendía el por qué

de tan nefasto destino,

aquella infame ventura

para aquel humano impío

 

Un día decidió escapar,

creyendo en su decisión.

Allí comenzó su historia,

en busca de su ilusión.