Nuestro Illia

 

 

 


 

Mientras escribo esto, muchos recuerdos me vienen a la mente, aparecen listos para la ocasión, listos para ser inmortalizados.

Como introducción, sólo se puede poner el Curso de ingreso, que lo hice en el 2004. Yo venía del Colegio Atlántico Del Sur, no tenía la más mínima idea de lo que era el Illia. Dos de mis primas habían cursado ahí, así que más como un reto personal que otra cosa, decidí hacer el Ingreso. A pesar de la posibilidad de separarme de mis amigos, elegí la opción que, viendo desde ahora, no podría haber sido mejor. En mi comisión, la nº 2, cursaba con José (el negro) Calandra, Gonza Butavand, Silvana Civetta, Lucho Casanova, Carmen Cristini, Becho Castagnani y muchos otros, que no lograron entrar. Llegaron los exámenes, y los nervios por los resultados. El tiempo pasó, y por fin, un día pasé por el colegio por una de esas casualidades de la vida, y vi gente amontonada en la puerta, viendo un papel pegado al vidrio. No me hubiera podido imaginar la felicidad que me produjo ese papel: por fin, después de tanto esfuerzo, había logrado entrar al Illia, había sido el 9º de 120 personas que iban a comenzar un recorrido completamente nuevo, del que sólo teníamos ideas, suposiciones de lo que realmente sería.

Llegó el 2005, y comencé el recorrido por el Illia en 7º2ª, ansioso por conocer a todas las personas con las que iba a compartir aula de ahí en adelante. Todo era nuevo, los exámenes, los profesores, el hecho de tener un Centro de Estudiantes, y las HORAS LIBRES! (una gran novedad). El primer día me senté con Santiago Iparraguirre, pero después nos fuimos mezclando y conociendo entre todos. Por primera vez tuve Físico-Química, una materia que sin dudas llamó mi atención. Ese año me saqué mi primer nota desaprobada, un 6, algo de lo cual me río ahora. Más o menos a mitad de año, había empezado Handball en el Club Atlético Arturo Illia, y remo. En ese momento conocí a Marcos, Moretti, Viru, Joan, Pipe y muchos otros.

Ese año se fue volando, y vino otro a reemplazarlo. De 8º recuerdo las tardes en las que asistía al taller de Pantalla abierta, cine y Cs. Sociales, con la profesora Celia Beneitez. Siempre nos recibía con una buena película y algo para comer. Pasó ese año, y así otro más, 9º2ª, un momento importante dentro de nuestro camino en del Illia: para el fin de ese año teníamos que elegir orientación. Tal vez por mi experiencia con las materias de exactas o por simple elección, decidí anotarme en Ciencias Exactas y Naturales. Por suerte, la decisión no fue muy difícil, debido a mi predilección por las “exactas” y sumado al hecho de que la mayoría de las personas con las que me llevaba iban a seguir conmigo.

El 2008 llegó, y 1º1ª nos encontró preparados para un año nuevo, con más horas de Biología, Química y Física, sumadas a los habituales 6 módulos semanales de Matemática. En ese momento también fui a mi primer Torneo Nacional de Handball, que se jugó en Salta justo después de las vacaciones de invierno.

Otro año pasó, y el 2009 comenzó muy bien. Wanda me invitó a ver a los Fabulosos Cadillacs, por lo cual estoy muy agradecido. En cuando al colegio, ese comienzo casi perfecto se vio opacado por el fallecimiento de la profesora María Celia Beneitez, de la cual tengo muy buenos recuerdos. Con algo de esfuerzo, volvimos a empezar la vida con normalidad, y apareció otro momento de decisión en mi vida: ¿Vida o Medio? La mayoría de mis conocidos anteriores habían pasado por el Taller de Medio Ambiente, y a mí la idea me atraía más, por lo que me anoté en ese taller, que tenía la particularidad de tener un examen para poder entrar, que me remitía al ya casi olvidado curso de ingreso. Ya adentro, comencé algo impensado: ir los sábados al colegio. Para la época de las vacaciones de invierno, apareció la Gripe A , gripe porcina, H1N1, o el comienzo del fin del mundo. Caos, pánico y vacaciones se juntaron, y nos dejaron un receso de 40 días, del cual me costaría regresar, porque habíamos perdido el ritmo. A la vuelta, vino el tan esperado viaje de 23 días, que en esta Campaña, la XXXI : ‘Mirando Alrededor', sería por la región de Cuyo. Visitamos las provincias de La Rioja , San Juan, San Luis y Mendoza; Parques Nacionales, ciudades, pueblos, museos y bodegas fueron parte de nuestro viaje. A la vuelta, todo era distinto, me sentía ajeno a lo que antes había sido la “normalidad”. Afortunadamente, ese año terminó sin grandes esfuerzos. Ese año también jugamos un Nacional, esta vez organizado en San Juan Capital, que luego volvería a ver durante Medio, para mi alegría.

Así terminó 5º1ª y llegó el tan ansiado verano. Fue un nuevo comienzo, nunca antes había pasado tantos días con mis compañeros y amigos del curso. Casi todos los días me junté con ellos para ir a la playa, para cenar en alguna casa, o jugar algún partido de fútbol. Después comenzó, para mi alegría y pesar, el último año de la secundaria, el último año en el Illia. Feliz porque una etapa comienza, triste en cierto modo, porque voy a dejar atrás algo que tanto me dio, algo con o que crecí, como fue el Illia. En diciembre de este año seremos parte de la Campaña XXXIV de Medio Ambiente: ‘Reminiscencias', a la Patagonia Norte , un viaje que sin duda tampoco olvidaré. Ya en un futuro espero mirarme al espejo y ver ahí a un ingeniero y más allá de todo, un egresado del Nacional Illia.

Más allá de todo, lo que me queda de todo esto, es el agradecimiento a todos los que formaron parte de lo que fue mi experiencia en este maravilloso lugar del que estoy más que orgulloso de haber formado parte.

Santiago