Era un día de noviembre a las 17.05 horas, horario en el que terminan las clases. Una amiga tenía que sacar un buzo del casillero de su amiga y para eso le pidió prestada la llave. Mientras tanto la dueña del casillero iba yendo para la parada del 543. Al acercarse al casillero y mientras colocaba la llave en el candado, escuchó la frenada del colectivo. Debía apurarse para que no perderlo, y como la llave no funcionaba bien, se sintió desesperada y en una súbita reacción logró utilizar sus manos como ayuda. Sacó su buzo y finalmente llegó a tiempo para tomar el colectivo. Es el día de hoy que la puerta de ese casillero sigue doblada.

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Uno de los primeros días de 7mo, en un recreo dos chicos se encontraban jugando a una guerra de tizas. En una de esas, entra el porfesor Carlos Van Hauvart con su característica cara de malo, agarró a uno de ellos y se lo llevó a dirección. Ante esta situación, todos en el curso nos alarmamos y sentímos mucho miedo debido a que éramos nuevos en el colegio, por lo que pegamos en el salón un cartel que decía: TODOS POR (nombre del estudiante). De más está decir que el otro cómplice de la guerra, se largó en llanto pensando que iban a amonestar/sancionar a nuestro amigo. Al final no pasó nada malo, lo único que nuestro amigo debió comprar una caja de tizas al colegio.

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El año pasado, uno de los cubículos del baño del 1er piso de hombres estuvo clausurado por 4 meses aproximadamente. Lo más gracioso es que fue porque alguien dejó un regalito con las marcas de sus dedos en las DOS paredes. PD: Sé quien fue. (Por favor publiquen mi secreto!)

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Hace cuatro años, mi hermana mayor tenía en el colegio Esquiu, al mismo tiempo que yo en el Illia, al profesor Zarucchi. Un día, antes de comenzar la clase, el profesor me preguntó como andaba mi hermana en el otro colegio.. en fin, nos pusimos a charlar. Luego de un rato me dice "Yo pensé que tu hermana era GagliardA y vos eras GagliardO" ja ja ja ja.

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A continuación voy a redactar una historia verídica que tomó lugar en la ciudad de Valle Fértil, en la provincia de San Juan. Valle Fértil es una ciudad de muy escasa población, donde la gente no le teme a la inseguridad. Con el viaje del taller de Medio Ambiente a Cuyo del 2009, la visitamos y fuimos a conocer una escuelita llamada "La Majadita". Para llegar a ella tuvimos que caminar aproximadamente 10 km por calle de tierra. Una vez que llegamos, pudimos conocer a los chicos de la escuela (no más de 50) con los que jugamos al futbol, las chicas jugaron a la mancha, entre otros juegos infantiles. A la hora de volver al camping, dos hermanos nos acompañaron todo el trayecto debido a que su casa quedaba para el lado al que ibamos nosotros. Uno de ellos, me preguntó: ¿Conocés Buenos Aires? ¿Fuiste alguna vez? Después de explicarle que sí, que voy bastante seguido porque tengo familia allá, el nene me dice: "aaaa ¿y conoces a un tal.. Diego..mm.. Diego Peretti creo que se llama, que vive allá?". En ese momento me empecé a reir y a la vez me dejó entender el concepto de ciudad que tienen ellos, que viven en una ciudad pequeña en la cual se conocen todos.

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Antes de empezar a contar algunas de las anécdotas sobre mi paso por el Illia, quiero agradecer a todos los responsables de que estos seis años que pasé en el colegio sean inolvidables. Es muy difícil creer que en pocos días ya se cierra un ciclo en mi vida y comienza uno nuevo: el de la facultad. Por eso quería dedicar un espacio para agradecer a todos aquellos que hicieron que pase estos increíbles años de la mejor manera posible, llenos de felicidad y emociones. Nunca voy a olvidar a la gente que conocí, los momentos que viví, ni los viajes que realicé. GRACIAS a todos mis amigos, profesores y no docentes que me guiaron en mi camino y me ayudaron cuando lo necesitaba.