Mi paso por el Illia |
El Illia me marcó mucho. Cuando entré, todo era nuevo, yo había escuchado todas las experiencias de mis hermanos, y fui con una expectativa muy alta. El primer año, empezé a hacer amigos, amigos que todavía conservo y quiero. Fue dificil ponerme a ritmo con el colegio, ya que venía de un colegio desafortunademente privado, en donde el nivel era bastante bajo. Poco a poco eso fue cambiando, me fui acostumbrando al colegio, a los tiempos, a los viajes y a las relaciones. Y ahora, acá estoy, después de seis años en el colegio, me toca irme, y dejar el espacio a otros estudiantes, dándole la posibilidad de vivir la experiencia de estar en un colegio como este, que desde mi punto de vista no se destaca tanto por el nivel académico que tiene, sinó por otras cosas, como los talleres, el arte y las relaciones que se tienen dentro del él. Desafortunadamente, me toca vivir un momento difícil en el colegio, en el cual, "le saco la ficha" a la manera de pensar de cada persona, de cada alumno, de cada profesor, y me pregunto a mi mismo si eso fue lo que logró el colegio en algunas mentes, ¿el egoísmo y el pensamiento de sentirse superiores a otros?, ¿la ignorancia y el anti-solidarismo? Porque cuando hay que hablar, todos están de acuerdo, pero cuando hay que actuar, siempre son los mismos en ponerse los pantalones. Por suerte, mi paso por el Illia, fue muy positivo, ya que me enseñó lo que a muchos no le pudo enseñar, como a convivir con la gente que quiero, a respetar a los que verdaderamente hay que respetar, me enseñó a elegir, a optar por lo "mejor", me enseñó a ayudar a la gente que lo necesita, a pensar en personas que valen la pena. Me enseñó a amar, a querer, a odiar, me ayudó a pensar, y a valorar. Es decir en otras palabras, me ayudó a crecer. Ahora me toca vivir otra etapa de la vida, para poner en práctica todo lo que aprendí. No lo que se aprendió en el cubículo de clases ya que el 90 % ya fue borrado de mi mente, sinó los valores y los sentimientos que en ella adquirí. |