Cuando miro al pasado en mi vida, no es que no quiera ver las cosas tal como ocurrieron. Es sólo que prefiero recordarlas de una forma artística. Faltando a la verdad, la vida es mucho más honesta, porque YO la inventé. La psicología clínica, nos dice que el trauma es el asesino final. Los recuerdos no son reciclables, como los agregados o las partículas en la física cuántica. Pueden perderse para siempre.
Es más como si mi pasado fuese una pintura a acabar. Y como artista de esa pintura, debo rellenar los feos hoyos y hacerla hermosa de nuevo.