¿Qué es el Illia? creo que es una de las preguntas más dificiles de responder, es tantas cosas. Mi segunda casa principalmente, en la que aprendí muchísimas cosas más allá de lo que se aprende en un colegio. No imagino estos seis últimos años de mi vida de otra manera que no sea formando parte de este hermoso colegio. En él descubri a los que hoy son mis mejores amigos y tuve la posibilidad de hacer un montón de actividades que me gustan. Como por ejemplo el hecho de viajar, ir de campamento, ayudar a los chicos del ingreso, participar de arte joven, entre otras cosas.
Para mi todo empezó en el 2006 con el ingreso, cuando eramos tan pequeños y Rolo el preceptor nos vivía diciendo que no se podía correr por los pasillos. Imposible no acordarme de los nervios que tenía cada vez que tenía que ir a rendir algunos de los exámenes, tal es así que en uno de ellos entre tan apurada y pise a Jorge, quien era en ese momento el portero. Pero creo que el día de mayor nervios fue cuando había que ver la lista, en la que todos deseabamos estar arriba de esa horrible línea roja, y por suerte así fue en mi caso.
Luego llegó séptimo y con este año todas las cosas nuevas, como por ejemplo los campamentos y desaprobar las primeras materias lo cual en ese momento era terrible. En octavo ya nos ibamos acostumbrando un poco más al colegio y para cuando llegó noveno nos sentiamos gigantes, por ser los más grandes de la tarde. A su vez con noveno, llego el último campamento del curso ya que al año siguiente me iba a separar de mis tan queridos compañeros de tercera y mientras tanto había que elegir una orientación. No me arrepiento de haber sido una de las pocas de mi curso en haber elegido exactas y separarme de la mayoría de mis amigas. Aunque al principio no estaba tan contenta con mi decisión, después me di cuenta de que había valido la pena y sin duda me sirvió un montón. Así que primero fue un año de varios cambios, la mayoría de mis compañeros eran otros y con ellos viví uno de los mejores campamentos que es necesario destacar: ventana, cinco días inolvidables. Fue un año difícil en cuanto al colegio, me llevé mis primeras materias a marzo y también me quede con una previa. En segundo las cosas empezaron a acomodarse mejor y ya estaba muy feliz con mi decisión, en el colegio me iba mejor y se vino uno de los mejores viajes: vida, diez días a puro ski y diversión con mis amigas.
Finalmente llegó tercero, en mi opinión el mejor año que lo único que tiene de malo es que es el último. Pero sin duda pasan las mejores cosas como Bariloche, el taller de acompañantes, la semana feliz, la vuelta olímpica y la fiesta de egresados. El año en que sos el más grande y en el que más amigos tenes, nada más lindo que volver de los campamentos como acompañantes y los chicos más chicos te saluden por los pasillos.
No hay dudas que me llevo los mejores recuerdos de mi querido colegio, porque yo creo que si me hubieran dicho en sexto que iba a pasar tantas horas en él aunque no este haciendo nada no lo hubiera creído, pero nada más lindo que quedarse en el buffet o en el patio pasando el tiempo.

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