Nosotros los duendes tenemos todos distintos “poderes”, por así decirlo. Algunos podemos pintar cosas de colores, otros pueden cambiar los pensamientos de los demás, y unos pocos pueden predecir el futuro sabiendo qué es lo que va a pasar. Ese no es mi caso, por eso ahora que tengo que escribir sobre mi futuro, no estoy muy segura de qué decir. Sí, se termina el colegio y el año que viene empieza la facultad. Hablemos de eso. Hace poco me anoté en Exactas en las carreras de Física y de Biología. No creo que vaya a cursarlas las dos, es muy probable que haga sólo Física, aunque también puede que estudie Biología o que cambie de parecer y me anote en cualquier otra cosa. Más adelante es seguro que voy a estudiar cine, pero para eso falta, porque me tengo que ir de Mar del Plata y todavía no junté suficientes colores como para hacerlo. A partir del año que viene hay muchas cosas que van a cambiar. Me voy a ir a vivir con Camilo y Camila (lalalala) a un departamento chiquito donde apenas entremos, y vamos a aprender a vivir los tres juntitos y solitos. Sabemos que seguramente no nos vayan a dejar, pero igual vamos a pintar todas las paredes de colores y vamos a llenar cada espacio vacío –aunque no haya muchos- con cosas hermosas que nos hagan sonreír cada vez que abramos los ojos. Voy a tener una bici con una sillita, y vamos a tener una gatita que se va a llamar Anita, aunque yo no esté muy convencida y sean cosas de Camila. El año que viene, entonces, y los que le siguen, van a ser años hermosos estudie lo que estudie. Y después, de repente va a aparecer una cosa que la gente llama vida aunque la vida ya esté desde mucho antes. Los años que dure esa cosa, que van a ser muchos, van a ser años en los que voy a conocer un montón de lugares, como Francia o Guatemala o Irlanda o Canadá. También van a ser años en los que aprenda muchas cosas y me convierta en una sabelotodo y use una boina azul y haga alguna que otra película. Y entonces voy a cantar y saltar y dormir al sol y girar y gritar y girar y sobretodo sonreír mucho y hacer que las otras personas sonrían conmigo. Como ahora y como siempre.