Cami Urresti, tengo 17 años, parezco de 13. Pero está bien

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Mi vida es un constante trastorno de bipolaridad, suelo estar deprimida, o estar extremadamente feliz. Sonrío invariablemente. Me gusta ser buena, a veces no me sale. Sostengo que esa maldad involuntaria es genética. Digo gracias y por favor, empiezo a querer a la gente muy rápido, tengo muchos ídolos que son personas que veo y saludo y me convidan mates.

Vivo en Santa Clara del Mar, con mi mamá, su esposo, mi hermano, y mi otro hermano, que es bebé. Nació este año, es re lindo, los ojos le brillan, a veces llora, pero es tolerable, y sonríe, sonríe mucho. No, no le cambio los pañales. Le doy la mema, lo cuido, lo hago dormir y mantengo conversaciones en su idioma. Mi otro hermano tiene 12 años y no hablamos mucho ahora. Tiene muchas novias. Mi mamá es linda. Su esposo es Sergio, sólo habla de autos y maneja muy rápido.

Soy desorganizada y tengo mala memoria. Tengo muchos sueños. Tengo poderes, pero no sé usarlos del todo. ¿Qué me gusta? Me gusta andar en bicicleta, siento que vuelo y soy libre. No podría vivir en un lugar donde atropellaran a las bicicletas con camiones gigantes y grises. Amo colgarme de las cosas, estar descalza, sentarme en el piso. Amo el circo, la alegría, los saltos, los payasos, los malabares, los colores. No me gusta estar quieta ni encerrada, me gusta la arena. Mi color preferido es el verde agua. Si fuera libre, usaría siempre polleras o vestidos. Me gusta mirar películas en la oscuridad y sin que me cuenten el final. Me gusta la música francesa. Me gusta escuchar rock en inglés, me gustan los ojos de Robert Smith en los videos de The Cure y me gusta la cara que ponían los Beatles en las fotos, sueño con bailar Maggie Mae con una pollera con lunares, me gusta la música indie. A veces. Y me gusta el rock semi-hippie uruguayo, si la vida no quiere que crezcas, yo te planto de nuevo y a ver, si esta vez tengo un poco de suerte, y brotas para poderme ver.
Me gusta Marilyn, porque tenía el pelo corto.
Me gustan los gatos, no me gustan los perros. No me gustan las películas con perros que hablan, cantan o se mueren.

Me encanta estar sola.

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Y me encanta no estar sola.
Leer es lo que más me gusta hacer. Leer y escribir. Me gusta como escribe Cortázar.
Suelo escribir por todos lados, en los márgenes de los módulos aburridos, en cuadernos sin renglones, en boletos de colectivo, en agendas viejas, en la mesita de luz de madera, en cajitas de confites. Me pone feliz saber que existe algo que me apasiona. Sueño con vivir en un departamento pequeño, entre millones de libros.
Le tengo miedo al gas y a las diversas formas de envasarlo, a morirme sin conocer Paris, a los autos que van rápido, a las personas serias.
Tengo ciertas manías, no soporto las luces blancas, las luces amarillas me hacen feliz. Me gusta más viajar en colectivo que en auto. O caminar. Me gusta dibujar. Me gustan los lunares, bailar rock and roll, las películas antiguas, los trenes, las máquinas de escribir. Sueño con dormir debajo de un puente en Paris, como Oliveira esa noche. Creo en el amor, aunque me intenten convencer de que no existe, y digan que soy infantil.
No me gustan las computadoras, me hace mal pasar tanto tiempo quieta frente a un mundo que no existe. Me gusta moverme y tomar mate. Soy una cafeínoma. El chocolate me da igual, el arroz con leche compra mi felicidad.
Paris es el sentido de mi vida.

 

 

 

 

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