Mi paso por el Illia
Mi paso por el Illia fue como el de cualquier otro. Llegué siendo un nene que no tenía la menor idea de lo que se trataba, entre otras cosas, un colegio secundario. Tenía que adaptarme a algo totalmente nuevo. Nuevos horarios, nuevos profesores, nuevos amigos. Cuántos amigos me dio el Illia. De la gente más diversa y rara podés encontrar en este colegio, pero aprendés a quererlos a todos, o por lo menos a la mayoría.
Y a medida que avanzaban los años, me fui dando cuenta de cómo toda mi vida fue cambiando: mi cabeza, mi forma de ser, de hablar, de caminar, todo. Aprendí a amar. Por sobre todas las cosas, a amar a la vida, y a mi colegio.
Todas las aventuras que pasé en estos 6 años en el Illia son inolvidables e irrepetibles. Miro hacia atrás y me veo en mil y un momentos que me vieron crecer como persona. Este colegio me dio, principalmente, la posibilidad de valerme por mí mismo, en la vida que me espera. Y si por algo tengo que agradecerle, es porque esa libertad que tanto promueven y promovieron en mi, fue la misma que me permitió verme y encontrarme a mí mismo, descubrir quién soy y quién fui siendo estos años. Y quién voy a ser el resto de mi vida. Sencillamente,



GRACIAS ILLIA!!!