En el comienzo del colegio, me sentía un poco tímido (creo que como todos), pero no me resultó complicado adaptarme en el curso que empecé, porque eran chicos buena onda y nos conocimos, y nos hicimos todos amigos rápidamente. Los momentos que viví son inolvidables y van a estar guardados en mi memoria por el resto de mi vida.
Tengo un millón de anécdotas que recuerdo y seguramente se las voy a contar a mis hijos y nietos en mi futuro; en todas ellas veo las caras de mis amigos que formaron gran parte de mi vida, y ojalá la amistad se siga manteniendo por muchos años más.

