Holaaaaa, me llamo Marina Bustos. Nací el 14/10/1996 por lo que tengo 18 vueltas alrededor del Sol (como diría Juan Gasques).
Mmm, es difícil hablar sobre una. ¿Qué les puedo contar? Busco ser una persona divertida, siempre intento hacer reír al otro porque considero que le hace bien. Creo que lo que más me gusta es ver la sonrisa de cada persona. Sí, tremendamente cursi, pero me di cuenta que disfrutar de esto me hace bien a mi también.
Intento ser comprensiva con las personas, salirme de mi propio eje y ponerme en el lugar del otro. No es nada fácil. La frase que siempre tengo presente es “cada persona es un mundo”, y así es, definitivamente así es. Por eso pienso que cada ser humano tiene que tener la posibilidad de ser comprendido sin ser juzgado antes; y para eso es necesario considerar su “historia”: de dónde viene, con quiénes se junta, qué hace… Hay que tener la voluntad de hacerlo.
Valoro mucho a las personas que realmente siento que están a mi lado, acompañándome y apoyándome. Aprendo mucho de cada una.
¡Paren las rotativas! No todo es color de rosas. A veces me salta la loca y me comporto de una forma incorrecta. Pierdo la paciencia con bastante
facilidad
.
A los que más ‘mal trato' son a mis papás. ¡Qué ironía! Ellos dan todo de sí mismos para que yo esté bien y les devuelvo tal esfuerzo con mi mal humor y una cara de perro insoportable! Muchas veces me siento horrible por esto, y por supuesto intento controlarme, pero a veces las cosas no salen bien…
No me gustan las personas egoístas ni hipócritas. Tampoco aquellas que siempre opinan lo que hacen los demás. A ver, ¡viví y dejá vivir!
Bueno, ya hablé mucho sobre las personas. Inclinemos la balanza hacia el lado de… ¡la comida! Siiií, yo sé que les gusta hablar de eso ;) Qué rica es la comida hechas por las abuelas, ¿no? A mi me encanta absolutamente todo lo que hacen pero especialmente el locro y las croquetas de papa. Con respecto a la comida chatarra, amo el McFlurry de Oreo. Me acuerdo que un verano, durante una semana, me comí uno día por medio. Creo que ahora comprendo en qué se me fueron los ahorros… ja.
Mis grandes ídolos son el Dr. René Favaloro y el tenista Roger Federer. ¿Se dieron cuenta que coniciden sus iniciales? “RF”. Cuando noté esto les juro que se me paralizó el corazón (we). Una coincidencia demasiado grande.
Con respecto a Favaloro, no lo considero uno de mis ídolos por haber hecho un gran aporte a la Medicina , sino porque fue la única persona que, a través de sus libros, realmente me inculcó el concepto del esfuerzo, la dedicación y la responsabilidad. Él no fue de los que hablan y no hacen. Él fue de los que piensan, hacen y después hablan! Siempre predicó con el ejemplo.