Mama

Mama fingiendo que se compra ropa para ella

Gordo maléfico

Gordo maléfico

Con papá

Con papá

En los 15 de vio

 

En brasil
Brasil

Datos sobre mi bella persona

Me llamo Catalina Sol Canales
Naci el 30 de Noviembre de 1997
Vivo en Mar del Plata, con mi mamá y mis dos hermanas, Lucía y Violeta

Antes de ir al Illia fui al Colegio San Andres del Mar por 10 años, desde salita de dos.

Anteriormente habia ido a una guarderia, Mis Manitos, desde los 4 meses, donde habia una tortuga muy grande que me daba miedo

Fui a natacion varios años, a patín artístico, a destreza, a gimnasia artística, arte circense, al cem english , a la alianza francesa, a voley, al conservatorio de música Luis Gianneo y cerámica y teatro en la escuela de cerámica

Tengo un perro engreido y malcriado llamado Zimbabwe. Le gusta morder gente, pelear con otros perros, empujar ancianas, niños, gente en skate y gente que se toma el tiempo cuando corre, y causar terror en general. Lo queremos porque es lindo.

Sé tocar varios instrumentos, el piano, el bajo, guitarra. Pero mis profesores suelen ofenderse porque soy vaga y no practico (je)

Con la academia de bajo he tocado varias veces en Abbey Road

Mi profe de piano está en Italia porque se gano una beca.

Me gusta leer, dibujar, escuchar música y anotar frases

El mejor reto que recibi en el colegio fue: "¿que te dije sobre tejer en clase?"

De chica creia que el nombre de los anteojos era "Sinsanteojos" asi que mis abuelos me podían leer cuentos porque estaban "con sinsanteojos".

Me gustaba armar varios rompecabezas a la vez, dados vuelta, mientras miraba tele y conversaba con la gente. Tambien hacia manualidades y treparme en todas partes

A mi mamá no le gustaba que miraramos Yugi-Oh ni Floricienta asi que lo mirabamos a escondidas con nuestras niñeras. Decía que Floricienta era para grandes y que Yugi-oh era un dibujo chino lleno de gente desalmada. (como nuestro perro)

Le enseñé a hablar a mi hermana menor a fuerza de no callarme. Despues la que no se callaba era ella y yo ya ni me escucho.

De chica le leía cuentos a mi hermana menor, pero ella se quedaba dormida y me dejaba leyendo sola. Al día siguiente pedía que le releyera el cuento porque se lo había perdido.