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Sitio Web desarrollado por Martín Ramiro Alzugaray Oviedo

El Colegio Illia ha sido lo más maravilloso que viví hasta el momento. Dentro de él, con su excelente y armoniosa comunidad aprendí muchos valores, y también me formé en comprender cuáles no eran correctos para mí en contraposición a lo que pensaba el resto. De a poco, progresé en el tema de la socialización formal y el vínculo más estrecho fue con el cuerpo de docentes, especialmente con la Profesora Fernanda Orellana y la Profesora Norma Asunción Silva. Los años forjaron la nostalgia y el recuerdo que actualmente todos conmemoramos al idear cómo corríamos en el parque, al ver la ubicación de los objetos que por mucho tiempo se mantuvieron en algún lugar en específico y fueron trasladados a otro, al reír con la progresión de las personalidades de cada uno, al rememorar anécdotas de todo tipo como las parejas que se conformaban y luego rompían y luego volvían. Los campamentos fueron no muy agradables en cuanto a la planificación propia, nunca estuve muy predispuesto a esta especie de actividades: lo que sí, en el mismo, la experiencia fue bastante diferente con lo cual luego de todo, luego de decir "no, no quiero ir" no había sido tan malo. Lo que amé fueron los viajes a Buenos Aires y La Plata, tanto que cuando nos avisaban sobre el próximo viaje a estas mismas ciudades mi energía interna cambiaba y me hacía más activo, ansioso y sonriente. Un sinnúmero de acontecimientos que me rodean fueron los que constituyeron mi persona y el Colegio Illia fue el que más aportó, el que me dio las herramientas para criticar hasta el propio modelo en el que estaba inmerso. ¡NO ME QUIERO IR! Aunque para mitigar la nostalgia expreso repetitivamente que esto ha sido un ciclo que tiene que concluir en algún momento pero luego no me convence ni la tonada con que lo dije. Escribiría páginas, páginas y páginas de mi paso por el Illia pero no tengo tiempo porque son las 14:51 del día anterior a la entrega de este WebSite.

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