Desde el inicio de la vida en el secundario hasta llegar al último año de esta etapa hay, simplemente, un camino hermoso.
En este camino co-existen dos procesos clave: el inicio de nuestra adolecencia y el inicio de una vida académica más completa y compleja, lo que conlleva mayores responsabilidades, pero también infinidad de oportunidades.
La co-existencia no significa ni una coherencia ni un estado armonioso asegurado: tenremos dos grandes polos internos, y tendremos que regularlos o pedecer. Para nuestra fortuna, el mundo no se inventó con nosotros -aunque más de uno no esté conforme con ello-, y más aún en este momento de la historia y en este colegio, las herramientas para que fluyamos en paz y hacia el progreso están en una cercanía muy positiva.