El Secreto de Boix
Un día volvemos al curso luego del recreo y estaba Lucas (llamado por todo el mundo Boix) charlando con Agus, y notamos que su pelo no estaba como siempre, sino que había un pequeño espacio que se movía. Cuando intentamos buscar cual la razón de este movimiento vimos que había una abeja atorada entre esa larga cabellera. Costó pero pudimos salvarla y Boix, a todo esto, no se percató en ningún momento.
Festejo Fallido
Un día recibimos una noticia que como curso nos orgullecía muchísimo, nuestro querido Lucas Boix había ganado un modelo de ONU o algo por el estilo, y la siguiente instancia era en COLOMBIA. La noticia nos puso contentos y en el curso hubo un cántico en apoyo de Boix con felicitaciones por partes de todos, una verdadera fiesta. Ahí fue cuando nos enteramos que en realidad no era Lucas Boix el que había conseguido la hazaña, sino Lucas Cidañez, un alumno de otro curso.
"El colegio es un club"
Un día estábamos en clase con Juan Gasques, una persona muy entrañable que solía quejarse muy a menudo sobre las malas condiciones del colegio, tema que lo mantenía muy inquieto. Uno de esos días que Juan estaba haciendo bastante hincapié en esta cuestión, Rocco Cortes intenta abrir la ventana por el calor que sentíamos en el curso, con la mala suerte que al empujar mínimamente la ventana el vidrio de esta de desprendió totalmente, cayendo al piso y haciendose mil pedazitos. La cara de Juan fue un real poema.
Todo fue en vano
Nuestro curso en 5° año era cuanto menos, defecutoso. En invierno era una heladera y en verano era un horno, retenia los olores como ningún lugar en el mundo, hasta las mesas estaban rotas, pero igual le teniamos un gran cariño. El defecto mas grande del curso era la puerta, la cual no se cerraba correctamente nunca, y dependia de un triste papel para cerrarse temporalmente. Un día, Mica y Mia se armaron de valor, se pusieron manos a la obra y arreglaron la puerta con mucho sudor y trabajo. Cuando terminaron no lo podíamos creer, la puerta mas inutil de todas estaba funcionando como cualquier otra, la felicidad nos invadió. Lástima que pasados 30 segundos la puerta se rompió nuevamente, volviendo a su estado natural.