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¿POR QUÉ NOS GUSTA TANTO LA FILOSOFÍA (aunque sea pseudo)?
No
sabemos, pero es imposible la existencia de una reunión que se precie
sin alguna que otra discusión (para nada académica) acerca de esas cuestiones
fundamentales...
Recuerdo
especialmente las lecturas del Apocalipsis (si, leíste bien) con Ber y
Camila como a las 2 de la mañana con fondo sonoro de Smashing
Pumpkins (Conclusión: evidentemente Juan consumía opio); las
encendidas discusiones sobre lo "normal" (o en otras palabras,
Bernada y yo versus el mundo), las típicas preguntas metafísicas a las
6 a.m. en la playa con Nicolás...(esas cosas no se concluyen); las
conversaciones del mismo tipo con Ana, derivando en la creación (por
cierto, irónica, debido a nuestro característico escepticismo) de la
"religión del punto" con base en el Big Bang y la inmolación
fundamentalista... |
SÓLO
PARA LOCOS
Invocación
campamentil al espíritu de San Martín (sin comentarios).
Cocción
clandestina (Celeste, Lali y Ber) en nuestro búnker-carpa de...pollo y
panqueques!!!! (jjajaj, chiste interno).
Las
incursiones herbarias de mis
amigas (¿acaso nunca fumaron albahaca?
ustedes ni se imaginan del efecto alucinógeno que tienen en la cocina).
Las
madrugadas en GAP durmiendo en las gradas o hablando de Hitler, el
fascismo y la deuda externa con extraños personajes nocturnos (¿qué es eso de bailar?).
Las
tardes de verano de depresión y posibilidad de suicidio con Estefanía
(y el posterior delivery de la heladería Kiwi).
Ciertas
experimentaciones
culinarias olvidables (paté con jurel y galletitas
Desayuno...Siniestro!!!).
Monumentales
batallas acuosas en los cumpleaños de Mariela (y siempre nos perdemos
para llegar a su casa!).
Las
persecuciones playeras con Estefanía y las horas pasadas en el mar y
otras tardes chusmeando con Pablo y jugando a las cartas.
Yo viviendo en
una pensión a dos cuadras de Palermo Hollywood
teniendo que ir a la UBA (eso si que fue hilarante) y el taxista que,
innecesariamente, me pasea por la zona roja de Buenos Aires...
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