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"Es
algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones,
estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a
gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y
andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de
que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que
al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo
que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la
senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los
dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he
respirado la tibia e insípida soportabilidad de los de los llamados días
buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso
y de miseria (...). Entonces se inflama en mi interior (...) una rabia de
esta vida degradada, superficial esterilizada y sujeta a
normas.."
Hermann Hesse en
"El lobo estepario" (1927) |