Reite/llorá

Mi (loca) historia del paso por el Illia. Capitulo I - Curso de Ingreso y 1er año*

Primero y principal iniciaré mi viaje a través del tiempo y nos ubicaremos en el ingreso con mis aventuras y desventuras. El primer día entre al colegio y me perdí. Solía comprarme juguitos Baggio, y recorrer de manera extensa los oscuros pasillos del colegio viejo con su infinidad de recovecos oscuros. Pero bueno, en esos momentos mi vida aun no tenia un rumbo claro como lo tengo ahora. No saquen conclusiones aun queda mucho por explicar. Iba a la comisión 5 ¡Qué comisión por Dios! Era la más divertida, sobre todo porque nadie me daba mucha pelota en ese momento, excepto un par de personas de lo mas insoportables por no decir otra palabra. Luego de un tiempo me acostumbre al constante asedio por parte de esas dos personas que ahora se llaman Micaela Gamero y Clara Gordobil, que en ese momento para mi eran "las rompepelotas". Parece ser que con el tiempo se calmaron un poco. Puedo admitir que esos momentos no representaban lo que después pasaría a ser una vida plena en el colegio. Por supuesto aprobé todos los exámenes sino no estaría acá. Y como soy una persona muy capaz y al mismo tiempo estúpida entre en el puesto 11 pero por poco entro 10. Me asombra pensar que el primer año en el colegio fue (en mi caso) muy inproductivo en materia social. A pesar de esto, fue el año en el que forje mis primeras amistades sin mucho esfuerzo. Obviamente, también encontré gente a la que en vez de decirle "hola amigo", les decía "hola enemigo". No hay necesidad de aclarar que esas personas me pegaban, pero espiritualmente, y a veces una que otra piña ligaba pero no me quedaba sin responder. Hay una anécdota que me hace recordar esos momentos alegres de mi vida: un día entre al colegio y me encontré con un chico que no pienso decir su nombre por razones sentimentales, pero lo escupí sin querer obviamente y el respondió, y así se generó un caos en el buffet de ese momento que termino con mi mochila completamente escupida incluyendo mi libro predilecto, El señor de los anillos III , mi calculadora científica y mi lápiz Faber Castell. En esos momentos de mi vida ni siquiera se me cruzaba por la mente algo relacionado con el alcohol. Pasaron los años y comencé a demostrar mis cualidades alcohólicas. Comencé a probar todo tipo de bebidas incluyendo alcohol etílico 70 grados y, ¿viste ese que es azul y se usa para las estufas?, ese también, aunque luego de tomarlo sentía una leve quemazón al tomarlo; pero, haciendo un paréntesis, no era tan alcohólico. Conozco a varias personas mucho mas alcohólicas que yo, como por ejemplo, Jorge Illa. Oh ese si que toma. Toma tanto que le dicen mosquito, hay que matarlo para que deje de chupar.

*Los créditos del capítulo van en gran medida para el inspirado compañero de curso y amigo Marcos Judewicz. El autor de esta página sólo aportó un par de hechos verídicos, y se encargó de censurar y corregir el texto.