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Mi paso por el Illia

Voy a empezar hablando del ingreso, mi primer contacto directo con el colegio.

La idea de hacerlo surgió porque mi hermana iba al colegio y mis papás querían que yo siguiera sus pasos. Supongo que lo consideraban de buen nivel académico, y por ese motivo insistieron tanto. De todas formas nunca me negué a hacerlo, por el contrario, siempre estuve de acuerdo.

El ingreso lo hice con mis mejores amigos, por lo que a pesar de todas las exigencias y obligaciones la pasé muy bien y me divertí mucho.

Iba a la comisión 7 (mi número favorito) y como toda ñoña me sentaba siempre en el primer banco.

De los profesores que tuve me acuerdo de Analía Carrizo en lengua y Juan Gasques en geografía (quien algunos años más tarde se convertiría en una persona muy importante para mí).

Entré en el puesto 61, junto con dos personas más, Grego y Karu. Todavía me acuerdo del día que fui a ver el puesto en el que había entrado, la felicidad que sentí en ese momento es inexplicable.

El primer día fue muy raro. Obviamente la noche anterior no había podido pegar un ojo, estaba muy nerviosa por lo que me iba a encontrar en el nuevo colegio.

Me había tocado 7º4ª junto con mi mejor amiga, lo que hizo que aquel primer día no fuera tan temible. Recuerdo estar sentada en el aula con ella, en uno de los asientos de atrás y preguntarle entre asustada y decepcionada: "¿Estos van a ser nuestros compañeros?". Y sí, felizmente esos fueron nuestros compañeros por tres años hasta que tuvimos que dividirnos por especialidades. Con y de ellos aprendí mucho, hice nuevos amigos muy rápido y me divertí demasiado.

Los chistes de Grego, las locuras de Fran y las "raras" que saltaban la soga, definitivamente inolvidables.

Pasó un año y empezó 8º. Ya era otra cosa, ahora nos conocíamos más y había un poquito más de confianza. Las "raras" ya no eran raras, hablábamos más y compartíamos más cosas. Los dos grupos tan marcados de chicas que había en 7º empezaron a romperse y mezclarse de a poco. Además hablábamos de "eso" con los varones, lo que supongo, nos hacía sentir más grandes y maduros.

Tiempo después empezamos 9º, con dos compañeros menos. Ese año nos llevamos todos muy bien, ya la confianza era mucho mayor. Tuvimos muchas fiestas de 15 donde la pasábamos invreíblemente bien, bailábamos y comíamos toda la noche, qué podía ser mejor.

Pero lamentablemente el curso iba a tener que dividirse porque había que elegir especialidades. Fue bastante feo, en especial por la unidad que habíamos logrado en esos últimos tres años.

Elegí Exactas y por suerte mis amigas también. En cambio gran parte de mis amigos eligieron Sociales.

1º fue extraño, a pesar de ser la mayoría de 4ª teníamos compañeros nuevos y éramos poquitos. Fue un año bastante exigente y duro académicamente, en especial por las horas extras de química, física y biología.

Algo inolvidable de 1º fue el campamento de Ventana, donde la pasé realmente bien. No sé por qué, pero a partir de ese momento cambié muchísimo como persona, empecé a interesarme por algunas cosas y a dejar de lado muchas otras.

Empecé 2º con un poco de miedo, ese año iba a tener algunos profesores muy conocidos en el colegio por su exigencia.

Ese año fui a Cuyo con el taller de Medio. Creo que no existen palabras para describir todo lo que me enseñó ese viaje y lo mucho que cambié a partir de él.

3º empezó con todo y siguió mejor, especialmente por el primer último día que nunca fue, Bariloche (sin palabras), y Medio, que al igual que el año anterior me enseñó demasiado.

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